November 29, 2021

“El silicio se intercambia repentinamente como un metal precioso”

LLa Tierra se está volviendo cada vez más cara. No hay material más banal que el silicio que pisamos a cada paso en nuestras playas. Por sí solo, constituye el 28% de la corteza terrestre y es el segundo elemento más presente en nuestro planeta, detrás del oxígeno. Común, pero precioso. Con silicio debidamente refinado, podemos producir aleaciones para metalurgia y vidrio, silicona para medicina o cocina. También es el componente básico de los paneles solares y los chips electrónicos.

Anunciado la agencia Bloomberg, viernes 1es Octubre, que el precio de dicho silicio se disparó en proporciones excepcionales. Su precio ha subido un 300% en dos meses. Esto no va a arreglar los asuntos de los fabricantes de aluminio o electrónicos y, por extensión, los del automóvil -grandes consumidores-, ya enfrentados al vertiginoso costo del acero. El de la célula fotovoltaica policristalina para paneles solares subió un 13% este miércoles.

Artículo reservado para nuestros suscriptores Leer también China sufre la mayor escasez de electricidad en la historia reciente

¿Cómo es posible que una materia prima tan abundante en nuestra vieja Tierra se intercambie de repente como un metal precioso? Por las mismas razones por las que los precios del gas y la electricidad se disparan en Europa. Todos los ojos están puestos nuevamente en China. El país produce dos tercios del silicio que se consume en el mundo, gracias a sus minas y fábricas ubicadas en el occidente del país.

Procesión de desabastecimiento e inflación

Las autoridades de la provincia de Yunnan, de hecho, ordenaron a las refinerías de silicio reducir su producción en un 90%, entre septiembre y diciembre, para compensar la falta de agua en las represas hidroeléctricas y respetar las instrucciones en términos de economía de energía. Lo mismo ocurre con la provincia vecina de Sichuan.

En todo el país, los fabricantes racionan la electricidad para cumplir con las cuotas de reducción del consumo de carbón y las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas medidas están presionando a Pekín para que aumente sus importaciones de gas, lo que eleva los precios mundiales de la energía.

Ya no es un grano de arena, sino palas enteras que se lanzan a la máquina económica global. El aumento de los precios de las materias primas y la escasez y la inflación concomitantes están plagados de amenazas. Empieza a afectar el poder adquisitivo conservado milagrosamente en Europa gracias a la generosidad de los gobiernos. Tanto en economía como en climatología, el planeta no es divisible, nos guste o no.