September 28, 2021

En Afganistán, las razones del colapso del ejército.

El colapso de las fuerzas afganas contra los talibanes en tan solo unas semanas fue una sorpresa. Los mismos insurgentes habían tardado dos años en tomar el poder, entre 1994 y 1996, durante la guerra civil, y nunca habían podido controlar áreas enteras en el norte antes de ser derrotados a fines de 2001. Esta vez, en cuarenta y cinco días, ya han conquistado buena parte del Norte, Sur y Oeste y se acercan peligrosamente a Kabul. El sábado 14 de agosto, tomaron la provincia de Kunar y luego la ciudad de Mazar-e-Charif, antes de ingresar, el domingo 15, en Jalalabad, la última gran ciudad en escapar de ellos aún fuera de Kabul. Si la lucha todavía es intensa, ya surge una pregunta. ¿Cómo podría un ejército cuatro veces mayor, entrenado, financiado y equipado por la principal potencia mundial, Estados Unidos, ser derrotado tan rápidamente?

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Las autoridades estadounidenses habían multiplicado las declaraciones sobre la capacidad de las fuerzas afganas para defender su territorio. La realidad es menos gloriosa. Oficialmente, Kabul puede contar con 300.000 miembros de las fuerzas de seguridad, incluida la punta de lanza, las Fuerzas Especiales, que suman casi 50.000 soldados. Según una alta fuente militar estadounidense, las autoridades afganas han inflado las cifras con “batallones fantasma”, sin duda para aumentar la factura que paga Estados Unidos y alimentar la corrupción endémica. Según un diplomático occidental, destacado en Kabul, “Habría 46 batallones fantasmas, de 800 hombres cada uno”.

La realidad de la lucha ha sacado a relucir la verdad de las cifras. Desde 2017, las autoridades militares estadounidenses, mentoras y banqueras de los soldados afganos, habían aceptado la exigencia del presidente Ashraf Ghani de no dar a conocer más las cifras de pérdidas dentro de las fuerzas de seguridad afganas, ni las de deserciones o cruces al enemigo, lo que contribuía a Distorsionar la imagen del ejército afgano.

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Abandono por falta de municiones

El gobierno puede depender principalmente de fuerzas especiales muy profesionales que luchan sin reservas y han prohibido el reclutamiento por cooptación. Los talibanes no conceden ningún indulto a estos soldados, que se oponen a ellos con la mayor resistencia. Los números del ejército regular, por su parte, son a menudo “fijos”, es decir, encerrados en sus bases. Este último, según analistas de la OTAN, adolecía de falta de refuerzo y apoyo logístico.

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