September 23, 2021

Entre Argelia y Marruecos, una ruptura evitable

Editorial del “Mundo”. Es un aumento de la fiebre en un área que no lo necesitaba. La ruptura de las relaciones diplomáticas entre dos países vecinos nunca es una buena noticia; menos aún cuando se trata del Magreb y, en este caso, de Argelia y Marruecos. Anunciada el 24 de agosto por Argel, esta medida no es solo el resultado de la acumulación de disputas entre los dos países. El impacto de esta rivalidad es también una fuente adicional de preocupación por la inestabilidad en el Sahel.

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La acritud entre Argel y Rabat en torno a la cuestión del Sáhara Occidental es antigua: se remonta a la década de 1970. Las fronteras terrestres entre los dos países se han cerrado desde 1994, por decisión de las autoridades argelinas, y el comercio entre los dos países se ha reducido a mínimo. La crisis argelino-marroquí ha adquirido una nueva dimensión desde el anuncio, el 10 de diciembre de 2020 por parte del presidente Donald Trump, luego al final de su mandato y ya derrotado en las elecciones presidenciales, del reconocimiento por parte de Washington de la soberanía marroquí sobre Occidente. Sahara, a cambio de la normalización de las relaciones de Marruecos con Israel. El “acuerdo de Trump”, que su sucesor, Joe Biden, no ha cuestionado en esta etapa, dio alas a la diplomacia marroquí, que desde entonces ha sido mucho más ofensiva.

El arma migratoria

Rabat se sintió así lo suficientemente fuerte como para abrir dos crisis diplomáticas este año con estados europeos, España y Alemania. En mayo, bajo la atenta mirada de la policía marroquí, unos 8.000 jóvenes marroquíes lograron cruzar las puertas del enclave español de Ceuta para entrar ilegalmente. Madrid denunció el uso deliberado del arma migratoria por parte de Marruecos en represalia por la decisión española de acoger, para tratamiento hospitalario, a Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario, movimiento independentista saharaui.

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Más temprano, Marruecos suspendió la cooperación bilateral con Alemania y llamó a su embajador en Berlín después de acusar al gobierno alemán. “Actos hostiles”. Rabat está particularmente enojado con Berlín por distanciarse del “acuerdo de Trump” y por convocar una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU en el territorio del Sáhara Occidental. “Ocupado por Marruecos”. Alemania solo ha pedido el respeto del derecho internacional en virtud de la resolución sobre la celebración de un referéndum de libre determinación que Marruecos nunca quiso organizar.

La crisis de Ceuta ha dañado gravemente la imagen del reino shereefiano ante los gobiernos europeos. Las revelaciones de los medios internacionales en julio sobre el uso por Marruecos del software espía Pegasus, suministrado por la empresa israelí NSO, no ayudaron. El asunto Pegasus también contribuyó al deterioro de las relaciones con Argelia, donde, según informes, se atacaron 6.000 números de teléfono, incluidos los de altos oficiales militares.

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Por su parte, el régimen argelino espera sin duda, apelando al espíritu nacionalista, desviar la atención de la población de sus dificultades internas. Pero este nuevo endurecimiento argelino-marroquí, a raíz de los disturbios en la diplomacia durante la era Trump, también es probable que debilite la cohesión del esfuerzo internacional, bajo el liderazgo de París, sobre el Sahel. En un contexto tan volátil, en un momento en que la situación se está endureciendo en Túnez, las consecuencias son potencialmente negativas para toda la región.

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El mundo