January 24, 2022

Denegación de extradición de Julian Assange a Estados Unidos examinada en apelación

Julian Assange está de vuelta en la corte. A partir del miércoles 27 de octubre, el Tribunal Superior de Londres deberá decidir en apelación si el creador de WikiLeaks debe o no ser extraditado a Estados Unidos.

En enero, el australiano había obtenido una victoria clara y, por así decirlo, inesperada: en primera instancia, la justicia británica había rechazado al aliado estadounidense la extradición del activista y polémico periodista.

Una victoria trompe-l’oeil, admitida incluso por sus más cercanos partidarios: la jueza Vanessa Baraitser había considerado que el riesgo de que Julian Assange se suicidara en prisión en Estados Unidos era demasiado alto para enviarlo allí. Sobre la base de las acusaciones que pesaban – y aún pesan – sobre el australiano, había dado derecho a todos los argumentos estadounidenses.

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Estos se basan en una acusación principal: el espionaje. Pero el detalle del razonamiento legal presentado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos a su homólogo del otro lado del Atlántico muestra que es su actividad periodística lo que le ha valido a Julian Assange la ira de Estados Unidos. Y más concretamente el hecho de haber obtenido documentos del ejército y de la diplomacia norteamericana, de haberlos intercambiado con una fuente a tal efecto y de haberlos publicado.

Los cargos que llevaron a Estados Unidos a buscarlo para un juicio no tienen nada que ver con las actividades más controvertidas de WikiLeaks, especialmente durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Los motivos de la acusación se relacionan con un breve período, hace más de una década, cuando el activista y periodista desafió al Departamento de Estado de los EE. UU. Mediante la publicación de una serie de documentos secretos en asociación con algunos de los principales medios de comunicación del mundo, desde New York Times para guardián por cierto, en Francia, por El mundo.

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Una posición estadounidense cada vez más dura

Estos documentos confidenciales, motivo de gran vergüenza en el lado estadounidense, no provocaron de inmediato a Julian Assange en problemas con la ley. No fue hasta mayo de 2019 que la administración estadounidense, bajo la presidencia de Donald Trump, decidió acusarlo. Después, según la prensa estadounidense, de haberse negado a utilizar la temida Ley de Espionaje contra la actividad periodística.

El endurecimiento de la posición de las autoridades estadounidenses frente a WikiLeaks y su líder también fue destacado por una investigación de noticias de Yahoo. Basado en testimonios anónimos de muchos exfuncionarios de inteligencia estadounidenses, el sitio de noticias relató cómo la hipótesis de un asesinato directo de Julian Assange había circulado dentro de la CIA. En respuesta, una veintena de asociaciones de defensa de los derechos humanos y periodistas –Reporteros sin Fronteras, Amnistía Internacional, ACLU, Human Rights Watch… – renovaron su llamamiento al ministro de Justicia de Estados Unidos para que abandone los cargos contra el australiano.

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