January 21, 2022

El emir de Dubai, la princesa de Jordania y el divorcio en 650 millones de euros

Un contundente juicio de divorcio en Londres ha levantado una esquina del velo que esconde la opulencia y la violencia que reina en algunos palacios de Oriente Medio. El martes 21 de diciembre, un tribunal de Londres condenó al jeque Mohammed Ben Rachid Al-Maktoum, emir de Dubai, a pagar 554 millones de libras (650 millones de euros) en compensación a su ex esposa, la princesa Haya Bint Al-Hussein, hija del difunto rey Hussein de Jordania.

La demanda reveló cómo el emir intentó intimidar a su ex esposa, intentó comprar en secreto la casa contigua a su residencia de campo y utilizó el software de cibervigilancia Pegasus para infiltrarse en sus teléfonos celulares y en sus colaboradores. “Constituye un grave riesgo de seguridad [de la princesse] y sus hijos “, Dijo el juez Philip Moor.

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La historia comienza como un cuento de Las mil y una noches. Por un lado, el monarca de la bulliciosa ciudad-estado, de 72 años, que sueña con convertir a su ciudad en rival de Nueva York. Por el otro, la hija del rey Hussein de Jordania y su tercera esposa, actualmente de 47 años. De su matrimonio en 2004, nacieron dos hijos, de 9 y 13 años en la actualidad.

Pero la relación se vuelve amarga. La princesa engaña a su marido con un guardaespaldas, que la chantajea amenazándola con contar su aventura. Sin embargo, el emir es conocido por su violencia. “Ordenó y orquestó el secuestro de dos de sus hijos”, recordó el juez. En 2000, el jeque Mohamed había secuestrado, en las calles de Cambridge, a una de sus hijas, la princesa Shamsa, que había intentado escapar con unos amigos que vivían en la capital británica. En 2018, otra de sus hijas, la princesa Latifa, también fue devuelta a la fuerza con su padre, mientras estaba en un yate frente a la India.

Una cierta forma de vida

En estas condiciones, la princesa Haya cree que no tiene otra opción: en abril de 2019, huyó a Londres, no sin haber enviado con antelación ocho toneladas de efectos personales. Se refugia con sus dos hijos en un enorme mansión del centro de la capital británica, comprado en 2016 por 87 millones de libras (102 millones de euros). Pero su exmarido le corta la comida.

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Luego se vio obligada, explicó a los juzgados, a vender su negocio para sobrevivir: sus caballos, por más de 10 millones de euros, joyas, por 2,5 millones de euros, bolsos de lujo… Por temor a un secuestro, también debe pagar mucho altos costos de seguridad, estimados en 11 millones de libras, incluidos carros blindados, guardaespaldas, videovigilancia, etc.

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