January 26, 2022

El llamado de la ONU para recaudar $ 5 mil millones en ayuda para Afganistán sigue sin respuesta

Es un grito en el desierto, una llamada de atención sobre un país del que ya nadie quiere oír hablar. El martes 11 de febrero, las Naciones Unidas anunciaron que necesitaban “$ 5 mil millones” (4.400 millones de euros), para evitar que Afganistán se derrumbe como consecuencia de uno de los “Los desastres humanitarios más graves de su historia”. Sin esta ayuda, dijo el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, “No habrá futuro para este país”. Dos días después, ni la cantidad de fondos solicitados, nunca alcanzados por parte de un solo país, ni las declaraciones alarmistas de la ONU habrán conmovido a las grandes potencias del planeta.

Desde la llegada a mediados de agosto de los talibanes al poder en Kabul, las democracias occidentales, encabezadas por Estados Unidos y Francia, con la notable excepción de Alemania, se han negado a acudir en ayuda de un país liderado por fundamentalistas musulmanes que las empujaron sin piedad en el verano de 2021. Incluso si solo se tratara de ayuda humanitaria, consideran que esto equivaldría a reforzar un régimen odiado que los humilló e hizo ignorar las reglas básicas, particularmente en términos de respeto a los derechos humanos, a las que los miembros de la comunidad internacional están obligados.

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El estruendoso anuncio de la ONU tampoco hizo parpadear a los países amigos de los mulás, entre los que destacan China, Pakistán y Rusia. Estas naciones llevan meses pidiéndoles que establezcan relaciones políticas con el nuevo gobierno afgano y que levanten las sanciones económicas contra este régimen que llegó al poder por la fuerza mientras se desarrollaba un proceso de paz bajo los auspicios internacionales. Sin embargo, estos mismos países, hasta la fecha, se han abstenido de reconocer el régimen o acompañar su fomento con cualquier ayuda financiera significativa. Se contentan con pedir a Washington y Bruselas que liberen los fondos congelados del banco central afgano.

Ayuda “puramente humanitaria”

Para no ver su acción asimilada a un respaldo político a un régimen marginado de las naciones, la ONU insistió en la dimensión “Puramente humanitario” de sus $4.400 millones en ayudas para entrega de alimentos, apoyo a la agricultura, servicios de salud y educación. El Sr. Griffiths prometió que estos fondos serían administrados únicamente por ONG y agencias de la ONU. Si no se hace nada, según la ONU, casi 22 millones de personas, o más de la mitad de la población, correrán peligro muy rápidamente.

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