January 25, 2022

Tres cineastas mueven cielo y tierra para salvar a afganos amenazados

Normalmente, el iraní Mohsen Makhmalbaf y los afganos Atiq Rahimi y Siddiq Barmak organizan festivales de cine. Sin embargo, durante los últimos tres meses, estos tres cineastas galardonados han dejado en suspenso sus planes personales para ayudar a directores, artistas, periodistas e intelectuales afganos a salir de un país que ha vuelto a caer bajo el yugo de los talibanes. Su movilización permitió, en agosto, exfiltrar a Francia a cerca de 270 personas, de las cuales una veintena han emigrado desde entonces a otros países europeos. Incluso hoy, el trío está al borde de la guerra para salvar a unos 530 afganos que no pudieron ser evacuados.

Veinte años que estos tres se conocen, se aprecian y, a veces, se apoyan. Exiliados en Francia respectivamente desde 1985 y 2015, Atiq Rahimi y Siddiq Barmak nunca han roto lazos con su tierra natal, que es también el país del corazón de Mohsen Makhmalbaf, líder, con el difunto Abbas Kiarostami, de la nueva ola iraní. Mohsen Makhmalbaf filmó allí una docena de películas, entre ellas Kandahar (2001), dedicado a la difícil situación de las mujeres afganas bajo el régimen de los talibanes.

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Su aportación, tanto económica como técnica, fue decisiva en la producción, en 2002, de la película Osama, de Siddiq Barmak, drama que cuenta el destino de una niña afgana víctima de una pesadilla fundamentalista. Juntos, los dos cineastas organizaron posteriormente talleres y sesiones de formación para jóvenes directores afganos.

Establecimiento de una “unidad de crisis”

Atiq Rahimi estaba, según admitió él mismo, aislado del mundo en su pueblo francés a 100 kilómetros de París, inmerso en la redacción de dos guiones, cuando, el 26 de julio, Siddiq Barmak lo llamó desesperado. Los cineastas y actores afganos que conocen están en pánico, una ciudad afgana tras otra está cayendo. La caída de Kabul es inexorable. “Recibí cien mensajes todos los días”, informa el cineasta de Panchir que ha vivido en Angers durante seis años.

“Nos hablábamos a todas horas de la noche, temíamos que si dormíamos se perderían vidas. »Mohsen Makhmalbaf

Premio Goncourt 2008 por su novela Sabour Syngué. Piedra de la paciencia (POL), Atiq Rahimi conoce bien a la intelectualidad parisina. Muy rápidamente, los dos amigos improvisan una unidad de crisis, a la que rápidamente se une Mohsen Makhmalbaf, con sede en Londres durante diez años después de una estancia en Francia. “Por un lado, nos preguntamos si era bueno que miles de intelectuales abandonaran Afganistán y, por lo tanto, abandonaran el país solo a los talibanes, recuerda el cineasta iraní. Por otro lado, no había otra opción, sus vidas estaban en peligro. ”

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