October 18, 2021

Un referéndum clave en Berlín sobre el futuro de la política de vivienda

Es la papeleta detrás de la papeleta, un voto local, pero que tiene un valor simbólico para toda Alemania: el domingo 26 de septiembre, al mismo tiempo que las elecciones para la renovación del Bundestag y el alcalde de Berlín, se celebrarán en la capital un referéndum de iniciativa popular sobre el tema tan sensible de la política de vivienda. Se pide a los berlineses que respondan a la pregunta de si los grandes propietarios, los que poseen más de 3.000 apartamentos, deberían ser objeto de expropiación para poder comunalizar las viviendas. En caso de un voto positivo, la ciudad podría tener que destinar 30.000 millones de euros a la compra de más de 240.000 apartamentos.

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Controvertida, la iniciativa tiene algunas posibilidades de éxito. Los organizadores del referéndum recogieron 359.000 firmas, un récord para una votación de este tipo. Según las encuestas, uno de cada dos berlineses podría votar a favor. Un resultado positivo, aunque no sea vinculante para el futuro ayuntamiento, será una advertencia sobre la política de vivienda en la capital, pero también en otras metrópolis alemanas, donde los altos alquileres se han convertido en la tercera preocupación de la ciudad. el clima y las pensiones.

Tasa récord de inquilinos

Si el referéndum de Berlín no tiene precedentes es porque la ciudad ocupa un lugar especial en Alemania. Berlín ha ganado tanto en atractivo y habitantes desde 2010 que los precios de alquiler se han duplicado, sin que el salario medio aumente al mismo ritmo. La oferta de alojamiento de alquiler es extremadamente pequeña. A esto se suma una tasa récord de inquilinos: 83%, lo que hace que los residentes sean particularmente sensibles a los cambios de precios. En algunos vecindarios, la población cambió por completo en una década, ya que las renovaciones de los edificios permitieron a sus propietarios cobrar alquileres más altos. Parte de las áreas centrales, la presión alcista está ganando cada vez más en las áreas periféricas. Una vez una metrópoli muy accesible, refugio de artistas y entusiastas del techno, Berlín se ha convertido en una década en un lugar donde el alojamiento se está volviendo complicado y caro, incluso para las clases medias.

El candidato opina más bien que es necesario seguir el ejemplo de la ciudad de Hamburgo, que logró frenar la subida de precios mediante una aceleración de la construcción.

No es de extrañar, por tanto, que la angustia se exprese en la calle. Las dos grandes empresas inmobiliarias, Deutsche Wohnen y Vonovia, están en el centro de las críticas durante las protestas regulares contra los precios demasiado altos de la vivienda. Estos dos grupos cotizados se encuentran entre los inversores que compraron enormes lotes de viviendas en Berlín en la década de 2000. El municipio, muy endeudado y administrador de una enorme cartera inmobiliaria heredada de la antigua RDA, había decidido privatizar parte de ella. Desde entonces, Deutsche Wohnen y Vonovia se han convertido, con razón o sin ella, en los símbolos de la especulación inmobiliaria en la capital. Acorralados, ansiosos por bajar la presión, los dos colectivos ya entregaron, a mediados de septiembre, al municipio 14.500 viviendas, por 2.400 millones de euros.

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