May 18, 2022

Cupra, el niño mimado del grupo Volkswagen

La electrificación del sector de la automoción genera siempre más firmas nuevas, como si fuera preferible partir de una página en blanco para cambiar de época. Al igual que Polestar y Lynk & Co, creados por Volvo, e Ioniq o BZ, instalados respectivamente por Hyundai y Toyota, el grupo Volkswagen se ha enriquecido con Cupra. Una marca que se centrará exclusivamente en la venta de vehículos eléctricos y se verá a sí misma en lo más alto del mercado premium atrayendo a una clientela más amplia.

Originalmente, esta etiqueta designaba las versiones deportivas de Seat, un fabricante español con vocación popular dentro del grupo alemán. Cambio de dirección: después de haberse convertido en una marca de pleno derecho en 2018, Cupra está sintiendo crecer sus alas y ahora está posicionado sin vergüenza un escalón por encima de Volkswagen. Su primer modelo totalmente eléctrico, el Born, nombre inspirado en un barrio de moda de Barcelona, ​​está a la venta desde el 18 de noviembre desde 40.250 euros (bono de 6.000 euros no descontado). En la misma configuración (204 caballos de fuerza y ​​una batería de 58 kilovatios-hora (kWh) para una autonomía de 424 km), el Volkswagen ID.3, del que se deriva de cerca, se ofrece desde 38.380 euros.

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En enero de 2022 se lanzará una versión menos eficiente (150 caballos, una batería de 45 kWh para una autonomía de 349 km) en torno a los 36.000 euros, un precio todavía superior a su homólogo de la gama Volkswagen. El Born también se prepara para presentar, a partir de abril de 2022, un motor más potente (230 CV) que no tendrá equivalente en la gama ID.3. Beneficiándose de una presentación más deportiva y pulida que su alter ego (los dos vehículos se fabrican en la fábrica alemana de Zwickau), el Born también está mejor equipado. Un trato preferencial que no deja de llorar algunos dientes en el resto de la galaxia VW, ya fuerte con ocho compañías automotrices.

“El grupo tiene muchas marcas tradicionales, con una sólida herencia, y necesitará Cupra de cara a los competidores emergentes, especialmente chinos, que entrarán en el mercado de los coches eléctricos”, suplica Wayne Griffiths, presidente de Seat-Cupra. Decidido a “Proponer modelos más emocionales que estrictamente racionales”, el fabricante español pretende estar a mitad de camino “Entre generalistas de gran volumen y fabricantes premium”. Un puesto que quedó vacante en el grupo VW, que, además, busca desde hace tiempo tener una marca chic y latina. En los últimos años, esto le ha llevado a intentar, pero sin éxito, comprar Alfa Romeo (grupo Stellantis), que también deberá cambiar a totalmente eléctrico en los próximos años.

Comienzo de ventas relativamente alentador

Al poner en marcha una gama desde cero, los directivos de Cupra creen que les será más fácil captar una clientela joven y de alto poder adquisitivo, hasta entonces poco inclinada a optar por un Volkswagen, un Skoda o un Audi. Los clientes se abren a una relación con el automóvil diferente a la que les ofrecen las fórmulas de alquiler mensual introducidas por el fabricante en Alemania. El inicio relativamente alentador de las ventas de Cupra (116.000 unidades en casi tres años), principalmente atribuible al crossover Formentor disponible en una versión híbrida enchufable, les anima a profundizar en este surco.

El deseo de la marca es alcanzar el listón del 1% de penetración en Europa, o aproximadamente las ventas de Mini

Los otros dos productos previstos para 2025 confirman el deseo de instalar Cupra como una marca bastante elegante. El futuro SUV Tavascan se vería a sí mismo como un rival del Model Y de Tesla, mientras que ya se ha señalado que el pequeño vehículo urbano anunciado por el concept car UrbanRebel se cobrará más que el correspondiente modelo Volkswagen.

El deseo de la marca es alcanzar el listón del 1% de penetración en Europa, o aproximadamente las ventas de Mini, ya cruzadas en Alemania y España (1,2%), pero aún lejos de estar al alcance. De la mano en otros mercados, especialmente en Francia ( 0,2%). Este objetivo supondría sin duda ir más allá en la diferenciación de los modelos de la joven marca que, más allá de los esfuerzos de marketing de los que se benefician, se mantienen muy próximos a los de la gama Volkswagen en cuanto a estilo y prestaciones.

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Matrix de Cupra, Seat corre el riesgo por su parte de sufrir un traspaso de sustancia. Actualmente no está previsto ningún vehículo eléctrico en el plan de producto del fabricante catalán, que se ha encargado de despejar el territorio de nueva movilidad, en concreto mediante la comercialización de patinetes y patinetes. Una marca moderadamente compatible con la visión del automóvil que ahora inspira, pero no solo, al grupo Volkswagen: fabricar menos, pero vender más caro.