May 18, 2022

la batalla del agua termina entre la amargura y el éxito

Ha llegado el gran día para Antoine Frérot, CEO de Veolia. Un año y cinco meses después de lanzar su ofensiva sobre Suez, el líder mundial en servicios ambientales se convirtió oficialmente el martes 18 de enero en dueño de su gran rival. Precisamente en esta fecha Veolia recibe el 86,22% del capital de Suez aportado, en esta etapa, a su oferta pública de compra (OPA). Nadie, sin embargo, interpretará al burgués de Calais. Bertrand Camus, director general del ex número dos del sector y testaferro de la resistencia contra Veolia, tenía previsto dejar el mismo día la torre de Suez, al sur del distrito de La Défense, en Hauts-de-Seine.

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Según los términos del tratado de paz firmado en mayo de 2021, Veolia conservará las actividades de Suez, desde Estados Unidos hasta China (50 000 empleados, 10 000 millones de euros de facturación). Suficiente para llevar los ingresos del ganador a 37 mil millones y su fuerza laboral a 230,000 empleados. El 31 de enero, Veolia revenderá por 7.000 millones de euros de facturación, o el 40 % de las actividades de Suez -incluidas las de agua y residuos en Francia- a un consorcio formado por el fondo de infraestructuras francés Meridiam (40 %), la estadounidense Global Infrastructure Partners. (40%) y la Caisse des dépôts et consignations (20%). Este “nuevo Suez” se llamará Suez y estará encabezado por Sabrina Soussan, exjefa del grupo suizo Dormakaba (equipos de seguridad).

Banqueros de inversión, abogados, consultores de todo tipo no han tenido quejas sobre la batalla del agua. Según estimaciones iniciales, Veolia pagó alrededor de 200 millones de euros para llevar a cabo su ataque, con el apoyo de Crédit Agricole, los abogados de Cleary Gottlieb y la agencia de comunicación Havas. Gran parte de estos gastos están relacionados con la financiación de la operación, incluida la ampliación de capital de 2.500 millones de euros realizada en octubre de 2021.

Por su parte, Suez pagó unos 150 millones de euros para organizar su defensa, con la ayuda de Rothschild, Bredin Prat o incluso Publicis. Esta suma no tiene en cuenta los 25 millones de euros de indemnización pagados al fondo de inversión Ardian, que había puesto en marcha un contraproyecto con la estadounidense GIP a petición de la dirección de Suez. Sumas a poner en vista de la prórroga de 1.400 millones de euros que Veolia tuvo que acordar.

Veolia y Suez lo aseguran a coro: no han llamado a farmacias con prácticas cuestionables. Sin embargo, se han observado eventos sospechosos en ambos lados. A principios de agosto de 2020, poco después de que Jean-Pierre Clamadieu, presidente de Engie, anunciara que la participación de la compañía energética en Suez ya no era “estratégico”, los intrusos fueron interceptados a 40mi piso de la torre de Suez, el de la gerencia: estos individuos explicaron que querían aprovechar la ” vista “ panorámico. “¿Es Veolia? », había preguntado inmediatamente Bertrand Camus. Como qué, la confianza ya estaba allí…

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