January 18, 2022

la jungla de la formación profesional, un nuevo coto de caza para los ladrones

“Urgente: perderá sus derechos CPF. Reclama tu entrenamiento 100% respaldado. “ Millones de franceses han recibido, en los últimos meses, este SMS o alguna de sus variantes, cuando no son llamadas de operadores que se hacen pasar por agencias oficiales, que empujan a los empleados a optar urgentemente por la formación. De lo contrario, afirman erróneamente, de perder sus derechos acumulados.

Detrás de estas solicitudes, la mayoría de las veces hechas a partir de listas de coordenadas compradas al por mayor, se esconden estafas, destinadas a hacerse con el cofre de guerra que constituye la cuenta de entrenamiento personal (CPF). Desde 2015, este sistema ha reemplazado al derecho individual a la formación (DIF), muchas veces desconocido para el público en general. Más simple, más accesible, el CPF ofrece a cualquier persona mayor de 16 años con una actividad profesional un crédito revolvente -registrado directamente en euros desde 2019- para suscribirse a la formación en unos pocos clics desde la plataforma oficial Mi Cuenta de Formación.

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El espíritu del proyecto fue virtuoso, lamenta Michel Clézio, presidente de la Unión Nacional de Organizaciones de Formación (Synofdes): “La ley quería dar más iniciativa a los particulares, fuera de su estatus”, al permitir que cada empleado elija su formación independientemente de su empresa. Pero el estado puede tener, según él, “Quería ir un poco rápido” y no midió el“Efecto inesperado” creado por este nuevo dispositivo para actores sin escrúpulos. De este nuevo CPF nació todo un sector, con las prácticas más dudosas.

“16 millones de euros de fraude”

La estafa puede ser un robo total, con la piratería de la cuenta CPF de un empleado para desviar el crédito. Los estafadores recopilan la información necesaria, como el número de Seguro Social, luego señalan la capacitación falsa y cobran las ganancias. Franck (las personas que testificaron no quisieron dar sus nombres), que trabaja en TI, así descubierto al iniciar sesión a principios de 2021 en su cuenta. “Que ya se habían debitado dos cursos de inglés (…), una dirección de correo electrónico que contiene [son] se usó nombre y apellido pero no es para nada el [s]ienne. Nunca he hecho estos entrenamientos. ” Los ladrones pudieron crear una nueva cuenta a su nombre para desviar sus créditos de capacitación, pagados a una empresa de pretextos.

La Caisse des Dépôts et Consignations (CDC), responsable de administrar el sistema CPF, menciona “14.300 cuentas afectadas y 16 millones de euros de fraude”. Una figura para poner en perspectiva con el “3,4 millones de cursos de formación” proporcionada desde 2019. La institución presentó una denuncia contra 35 empresas catalogadas como organizaciones de formación y susceptibles de participar en este tipo de estafas. Pero para Michel Clézio, estas cifras solo podrían ser la parte que surgió de un iceberg de fraude: “La gente no va a su cuenta de CPF como lo haría en una cuenta bancaria, el daño se descubrirá gradualmente. “

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