January 18, 2022

Los planes fallidos de la Comisión para financiar el plan europeo de recuperación

Es un tema aparentemente técnico, pero cuya implementación, con el tiempo, puede cambiar la naturaleza de la Unión Europea (UE). Estamos hablando aquí de los recursos propios, estos impuestos que se cobrarían a los ciudadanos y empresas europeos para abastecer el presupuesto comunitario, hoy en día muy dependiente de las contribuciones de los veintisiete, que la Comisión quiere adquirir para 2026, según explicó. el miércoles 22 de diciembre.

El aumento de los recursos propios significa dos cosas para los Estados miembros. Por un lado, parte de los gravámenes que pesan sobre sus contribuyentes se les escapa. Por otro lado, las instituciones europeas están ganando autonomía al depender menos, desde el punto de vista financiero, de su fondo de comercio. En otras palabras, muchos gobiernos de la UE no están espontáneamente a favor de ella. No más hoy que ayer.

Pero la elección de los Veintisiete de pedir prestado juntos para financiar el plan de recuperación europeo de 750.000 millones de euros, tras la recesión sin precedentes ligada a la pandemia Covid-19, les obligó a matizar su posición, sobre todo porque se trataba de una petición expresa de la Parlamento Europeo. Por ello, decidieron que se crearían sus propios recursos para poder hacer frente a esta deuda común, que les costará alrededor de 15.000 millones de euros anuales a partir de 2026.

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La Comisión tardó en presentar sus propuestas, que se esperaban para junio. La elección de Joe Biden y el deseo de los europeos de restaurar el vínculo transatlántico, dañado por los años de Trump, han cambiado, es cierto, la situación. Bruselas, de hecho, ha abandonado la vía de un impuesto digital, ya que Estados Unidos apoyó la adopción de un impuesto mínimo para las multinacionales, y en octubre se concluyó un acuerdo sobre impuestos globales dentro de la OCDE. La Comisión también tuvo cuidado de no (demasiado) enojar a Washington con el mecanismo de ajuste de la frontera de carbono, que los europeos quieren establecer para gravar los bienes importados cuya producción no cumple con sus estándares en términos de medio ambiente.

Debates animados

En este contexto, la Comisión ha identificado tres nuevos recursos propios, que deberían aportar entre 15.800 y 17.300 millones de euros anuales a partir de 2026. Una parte de los ingresos, que procederá del establecimiento de una nueva tributación internacional, complementará la presupuesto, a razón de 2.500 millones y 4.000 millones de euros al año. El mecanismo de ajuste de la frontera de carbono debería contribuir, por su parte, con 800 millones de euros. Finalmente, la expansión del mercado europeo de carbono (Emissions Trading System, ETS) a los sectores marítimo y aéreo, así como la creación de otro sistema de comercio de emisiones de CO.2 para calefacción y combustible aportará a los fondos comunitarios 12,5 mil millones de euros al año.

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