November 29, 2021

Leather Boys – Nacidos en los 70

El arte queda cojonudo de puertas para afuera y, si te lo montas bien —que no es mi caso—, sirve hasta para ligar. Cuántos Bon Jovis de tres canciones se llevaban a las nenas de calle, cuántas cantantas de medio pelo hacían las delicias del público con el corpiño de turno y el micrófono muteado. Pero no. El arte, hagas cuadros, escribas o toques el clavicordio, es sacrificio. Cientos de horas para aprender a usar tus recursos, más decenas de horas para combinarlos y componer, y luego viene cuando la matan: lograr que a alguien le importe un carajo lo que hagas. Por eso estos astures me caen bien. No han mirado qué música se vende más, ni han intentado combinar Guns&Roses con Bad Bunny —si alguien lo intenta, la cruz de San Andrés—. A estos cinco outlaws les mola la música setentera, en la ruta 66 un Camaro que gasta más combustible que un petrolero, con olor a etiqueta negra y a cuero sudado. Y lo hacen. Máximo respeto para el que sigue lo que le dicta el corazón, el instinto de artista, y se mantiene fiel a sí mismo. No todo en la vida es un concurso de popularidad. Como diría Bono: uno, dos, tres… ¡Setenta!

Renacimiento. Entra una guitarra que podría ser de Slash, con un bajo poderoso. La batería entra a zambombazo limpio con los platos (como tiene que ser. Si brilla, baquetazo), y arrancan el motor. Es una versión energía, más guitarrera, de Radar Love, de Golden Earring. Buenos coros en estribillos, que terminan con buenos trallazos a los platos, como si la batería remarcara el mensaje. Lo mejor de la canción, el balance entre guitarras y bajo, perfecto. Se oye perfectamente lo que hace cada uno, y ojito con estos cinco, que vienen pateando traseros.

Nacido en los 70. Tienen un aura proto punk, sin llegar a eso. La línea de bajo podría ser de un Deedee Ramone que no sabía aún lo buenísimo compositor que era. Es un medio tempo, un poco más glam, más Sylvain Sylvain —RIP— y sus The New York Dolls. En la canción hablan de Black Sabbath, de Kiss… no se puede dudar la influencia, pero esta canción suena más glam y no tan contundente. El estribillo es acojonante, con buenos coros para berrear aunque no domines la lengua de Shakespeare —sobre todo si lo pronuncias Chespir-: Nacidos en los 70’s / llenos de ilusiones y sueños / estábamos listos, estábamos inquietos / al final del camino somos imprudentes. Me está pasando como con Star Mafia Boy: es glam rock estiloso y sudoroso al mismo tiempo, tosco y refinado a la vez.

Subterráneo. A ver, con este bajista era obligatorio empezar así al menos un tema. No es tan exagerado como Lemmy, pero se oyen los chisporroteos de la púa por debajo de las notas. Me estaba acordando de Cuatro tumbas, de Dover —pero de los bailongos no, de los Dover que molaban, Álvaro era un bajista de joderse—. Las cuatro cuerdas con la base del tema, y cuando algo funciona así, déjalo rodar. La batería y las guitarras complementan, le dan potencia, capacidad de knock out, pero la base son las cuatro cuerdas echando fuego. Buenísimos los coros en los estribillos, muy Guns&Roses. Un coro monocorde donde la voz parece a punto de romperse de puro ímpetu.

No me engañes. Esta tampoco tiene discusión: esto es puro AC/DC, madfackas. Bon Scott vendría desde el otro lado a berrearla. Con un tempo a medio camino entre Que haya rock y Toca demasiado, consiguen ser un puñetazo en plenos morros sin necesidad de correr. ¡Qué bajo! Y que guitarrazos, y que berridos en los estribillos. Yo también estoy voceando Prepararse mientras lo escucho.

Uva afrodisíaca. Esto se pone guarrete. Es más garajero, más crudo, ahora mandan las guitarras, con un ralentí en la voz que me recuerda casi a Chino Moreno, el de Deftones. Hay un punteo cojonudo por debajo de los estribillos, que en las estrofas recupera un riff a lo Black Sabbath en Paranoico. Si traemos algo más modernete, el Judas, de los Fozzy. Chris Jericho puede ser un poco capullo, pero de música sabe mucho, mil veces más que yo.

Vuela libre. Nada más ver el título, sin oír ni una nota, estaba pensando en el Gratis Pájaro, de los Lynyrd Skynyrd. Pero no, nada que ver, salvo algo en las estrofas. Los MetallicA experimentando con texturas y sonidos en el Carga se les acercan más,por ejemplo en Sangrandome. Cuando entra la batería sube un poco el ritmo, y se acerca a Héroes del Silencio en Entre dos tierras. Vale, es que es un tema muy ecléctico, difícil de definir y de encasillar.

Poder de la flor. Reconozco que mi primer amor fue Jason Newsted (que es el más grande, y punto en boca), así que cuando en una banda tienen un bajista que va reventando decibelios se me hace el culo gaseosa. ¡Qué pasada de bajo! Tiene un aire cojonudo en los primeros compases a Veinte balas, de Espectro Lobo (una de las bandas más prometedoras que he tenido el honor de destripar, ¡corre a escucharla!), cuando entran las guitarras le imprimen velocidad, y la voz sigue en su terreno de fuerza sin control. Salvando las diferencias estilísticas, la sala de máquinas de un trío como Espectro Lobo o estos cinco Leather Boys tiene un aire.

Varado. Si Duff —el de Guns&Roses y el de la cerveza Duff, es el mismo tío— y Slash no han influido a Leather Boys, me meto a un convento de clausura, porque esto es puro Deslizarse, de Velvet Revolver. Al entrar las estrofas, se ponen un poco más oscuros, más hard rock, casi grunge a lo Alice in Chains, sensación que se despeja en los puentes y estribillos. Ojito ese par de compases que las guitarras dejan la distorsión y hacen una especie de roce sobre las pastillas, generando un sonido medio mudo que, lejos de hacer cojear la canción, hace que se retome con más ganas unos segundos después.

Costras Pensaba que iba a ser una baladita, pero no. Esto suena a Zackk Wylde, a Black Label Society… podría estar en la banda sonora de los Hijos de la Anarquía. Si algún día Kurt Sutter me llama para escribir un capítulo especial, tranquilos, que la música la pongo yo, ¡pero vamos!

Sesenta y Siete. Tiene algo en común, si salvamos estilo y estética, con Vivir en miedo, de Mark Crozer and The Rels. No os sonará, pero era el tema de entrada de The Wyatt Family —RIP Brodie Lee—, (Si no os mola el wrestling, da igual, poned la canción a todo trapo). Ese piano rockandrollero, como mi compadre Kike Jambalaya, o como Jerry Lee Lewis, the Killer. Y es que suena a eso, a chulo, a asesino sobre las cuerdas. Han creado con las mismas notas (o parecidas, que no soy músico) una versión de bar de carretera en medio de Oklahoma, con esa mezcla de glam, con protopunk, con un poco de hard rock, mientras Vivir en miedo se iba al lado oscuro.

Baile de Santa María. Estas guitarras huelen a Angus, el bajo huele a Duff, y la batería me va a provocar un esguince cervical. Prueba a salir de la ducha con esto sonando a toda mierda. Me he convertido el tío en pelotas más molón de todos los tiempos. ¿Tom Cruise? Un aprendiz.

Lo mejor que he tenido. Hora de la baladita. Un poco de coss stick, y hora de ponernos románticos, a bailar agarrados se ha dicho. Tiene un aire en las voces a SUM 41 —sólo las voces, nada que ver en el resto— y a Hoobastank en La razón. Si cierras los ojos, puedes ver a Axl Rose cantándola —si le han traído los quinientos litros de agua de manantial para que haga gárgaras.

A la acera. Vale, este parecido está un poco cogido por los pelos, pero el principio de La alegre tristeza, de los Sínkope. Cuando entra la batería ya divergen, estos Leather Boys se van a un sonido enérgico como los irundarras The Inductions, con unas guitarras que lanzan un punteo que suena a Mustang —el coche, no el animal— derrapando a en una curva.

Reverberación. El rock viene del blues, y estos cinco astures, como orgullosos hijos de gente como John Lee Hooker o R. L. Burnside, sacan la armónica antes de despedirnos. Mucho bajo, batería con mucho bombo y no tanta caja, y guitarras a medio tempo. No es su momento, es hora de la armónica. Esta no se puede explicar. Escucha esos soplidos por encima de la instrumental. Si tienes la sensación de despegar del suelo, vente a mi equipo. Si no… no sé, escúchalo otra vez subiendo el volumen hasta que te sangre la nariz o se te ponga la cara del de La naranja mecánica.

En resumidas cuentas, si no entiendes un carajo de rock, Leather Boys puede ser tu droga puente. Si entiendes un poco, te va a sacar más de una sonrisa, y si no entiendes, ni quieres entender… pues no se les puede negar la gallardía de mantenerse fieles a sí mismos.

Para los setenteros, enlaces de la banda:

Web: www.leatherboys.es

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