January 25, 2022

Preguntas y su efecto en nuestro cerebro

Las preguntas son oraciones que pedimos o escribimos para recopilar información adicional de la persona o individuos que reaccionan a ellas. Sin embargo, no es tan simple como eso; las preguntas impactan sus habilidades cognitivas. Cuando se le hacen preguntas, nuestra mente inconsciente se hace cargo y comienza a trabajar. Antes de que nos demos cuenta, la pregunta de alguien ha provocado una ráfaga de pensamientos e ideas nuevos en nuestras cabezas. Podríamos conceptualizar algo vinculado a la consulta en sí, o podríamos conceptualizar posibles respuestas al problema.

Nuestro cerebro tiene aproximadamente 70.000 pensamientos que lo atraviesan durante el día durante el acto de pensar. Para dar sentido a lo que observamos o pensamos, nuestros cerebros inquisitivos han desarrollado la capacidad cognitiva del razonamiento. Como resultado, para descubrir la causa de algo, nuestro cerebro hace muchas preguntas. Nos permite comprender mejor los temas que nos rodean.

Hay casos en los que no obtenemos la respuesta a todas las preguntas. No es que alguien no esté respondiendo a nuestras preguntas a propósito, pero literalmente no hay respuesta a todas las preguntas que nos vienen a la mente. La mente humana funciona de tal manera que cuestiona todo lo que ve, oye o siente, y algunas veces hace algunas preguntas confusas que nadie puede responder. Estas preguntas sin respuesta afectan nuestro cerebro y pueden provocar estrés y ansiedad.

¿Cómo afectan las preguntas al cerebro?

Cuando nos hacen una pregunta, todo nuestro cerebro se activa, lo que resulta en la liberación de serotonina. Esta secreción de serotonina estimula la relajación del cerebro, lo que le permite ser más creativo y productivo en su búsqueda de respuestas y desarrollo de soluciones.

Tan pronto como se dan las condiciones para que la mente reaccione a la pregunta, se libera una oleada de dopamina. Puede tener dos impactos diametralmente opuestos. Por un lado, puede activar nuestro mecanismo de recompensa, motivándonos a ir en busca de las respuestas. Por otro lado, puede que no lo haga. Sin embargo, es posible que nos preocupe proporcionar una respuesta incorrecta, lo que nos dificulta concentrarnos de una manera que nos ayude a brindar una excelente solución a la pregunta.

Independientemente de nuestra respuesta de lucha o huida, las preguntas provocarán un reflejo cerebral conocido como elaboración instintiva, que hará que profundicemos en nuestra respuesta. Cuando nuestro cerebro está preocupado por determinar las respuestas a las preguntas, no puede considerar nada más.

Las preguntas tienen la capacidad de influir en nuestro comportamiento futuro:

Cuando se le hace una pregunta a alguien, su primer pensamiento es tratar de responder. Pasar al modo de solución es una respuesta natural para nosotros. Inconscientemente, el cerebro recibe una imagen mental que contextualiza la pregunta y la posible respuesta. Nuestros cerebros están prácticamente indefensos en sus intentos de evitar reflexionar sobre una solución hasta que hacemos un esfuerzo consciente para hacerlo.

Entonces, si bien las preguntas tienen el poder de dominar nuestra atención en el instante en que se publican, también tienen consecuencias sólidas a largo plazo e influyen en nuestros comportamientos futuros.