January 19, 2022

Durante el sexo, tener dolor, ¡no es normal!

EL SEXO SEGÚN MAÏA

Dentro Educación sexual, la serie de Netflix firmada por Laurie Nunn, Lily y Ola son dos amigas que poco a poco descubren su atracción mutua. En la temporada 2, mientras se preparan para ponerse manos a la obra, Lily deja escapar un grito de dolor: “No eres tu, soy yo. Tengo algo que se llama vaginismo. Mi vagina es como una planta carnívora. “

Sí: en el ámbito de los capullos de rosa, los melocotones y las berenjenas, también hay plantas carnívoras, hongos y un montón de cosas que pican. Y si Lily, en la serie, termina domesticando su vaginismo (y disfrutando de la masturbación compartida), todas las historias no terminan en final feliz.

Este es también uno de los puntos ciegos del discurso sobre la sexualidad: la invitación al placer ocupa tanto espacio que nos olvidamos del dolor, excepto cuando hablamos del dolor infligido por placer. Sin embargo, muchas personas se ven afectadas: en el Reino Unido, por ejemplo, el 7,5% de las mujeres sexualmente activas entre 16 y 74 años, según un importante estudio publicado en 2017 por el Revista médica británica.

El dolor no es inevitable

Entre las patologías asociadas a estos dolores, encontramos el famoso vaginismo de Lily (los músculos del suelo pélvico se contraen cuando se inserta un dedo o un objeto en la vagina), molestias por infecciones de transmisión sexual, infecciones del tracto urinario, endometriosis, vulvodinia (” dolor de la vulva “), VVA (acrónimo encantador de” vulvovaginitis atrófica “), posparto, priapismo … Una lista ampliada, cuyos elementos se agrupan bajo un único término médico: dispareunia (palabra de triple cuenta), combinación de griego palabras dis, “Dificultad” y pareunasthai, “Apareamiento”.

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Si el problema le preocupa, el primer instinto será inspeccionarse usted mismo, solo o en dúo. ¿Tiene dolor por fuera, por dentro? ¿Durante qué actividades? ¿Sientes este dolor solo durante las relaciones sexuales o también en otros momentos del día? Si la situación se repite, no dejes que se instale. Porque el dolor no es inevitable ni un inconveniente con el que debemos aprender a vivir: es una señal. “Una vulva sana no duele”, recuerdan Elise Thiébaut, periodista, y Camille Tallet, partera y presidenta de la querida asociación Périnée, en el preámbulo deA la felicidad de la vulva (Leduc, 192 páginas, 17 euros), manual de alivio del dolor “¿Quién lo tiene entre las piernas?”.

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