May 17, 2022

En México, la apropiación cultural puede ir a vestirse

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En las redes sociales, la sesión de fotos se convirtió en un linchamiento para la marca francesa de prêt-à-porter Sézane. El video del rodaje difundido a principios de enero en Instagram parecía bonachón: vemos a Guillermina Gutiérrez posando en una calle de Teotitlán del Valle, un pueblo indígena del suroeste de México.

Esta mujer zapoteca de mediana edad viste un cárdigan verde de la última colección de la marca parisina que contrasta con el azul de su traje tradicional. Un asistente del fotógrafo lo invita a dibujar pasos de baile en la canción. tiempo de flores, de Dalida. La escena ha enfurecido a los internautas mexicanos y al gobierno, quienes la denuncian “explotación” de la imagen de los pueblos indígenas.

Demonios de un pasado colonial

La telenovela podría haberse pegado a este episodio. Pero, de inmediato, el video despierta los demonios de un pasado colonial de “saqueo”. “Culturas originales tratadas como escaparate (…) sin respeto, sin ética”, fustiga, el 8 de enero, en su cuenta de Instagram, a la estilista mexicana Manuela “Bupu” Cortés, quien reveló este video, por el cual Guillermina Gutiérrez no recibió compensación alguna.

Desde entonces, en las redes sociales abundan las invectivas contra Sézane: “Apropiación cultural” “oleada colonialista”, “suprematismo”… Posteriormente, el Instituto Mexicano de los Pueblos Indígenas (INPI) dio un paso al frente. “Estos actos refuerzan los estereotipos racistas”, denuncia su declaración, amenazando con demandar. Por su parte, el Ministerio de Cultura acusa a la marca de “manipular, utilizar y exhibir ancianos de los pueblos originarios en el contexto de su publicidad”.

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El “profundas disculpas” expresado por la fundadora de la garra, Morgane Sezalory, explicando que no era un video con fines comerciales, no hacer nada al respecto. “Hoy me doy cuenta de que no tenía el conocimiento para comportarme como debía”, escribió en un mensaje privado dirigido a Bupu Cortés, inmediatamente compartido en Internet.

La cuenta de Instagram de Sézane está inundada de comentarios de clientes franceses que exigen explicaciones. En París, como en México, el caso se disparó. Hasta el punto de que la marca se ve obligada a justificarse en la prensa francesa: “Estas fotos estaban destinadas únicamente para el diario de la empresa del diseñador. »

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