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August 1, 2021

El universo en tu corazón

Mi amiga Amanda

Mi amiga Amanda (Mi Amanda) es un drama romántico filipino escrito, dirigido, producido e interpretado por Alessandra de Rossi. La historia cuenta la amistad a lo largo de todas sus vidas entre TJ y Amanda. A medida que sus mundos cambian y evolucionan, el vínculo que los une es lo único que permanece intacto. Está protagonizada casi en solitario por Piolo Pascual (El alto, temporada del diablo) y Alessandra de Rossi (Te veo, una canción de cuna para el misterio doloroso). La película se ha estrenado en Netflix el día 15 de Julio de 2021.

Un romance sin sexo

Mi amiga Amanda es un drama romántico sin romance. Al menos no consumado con sexo. Y es que la historia de la película nos presenta a dos personajes que se quieren y necesitan como una pareja, pero que prefieren mantener su amistad por encima de una posible relación sentimental que pudiera hacerles perder la pureza de esa relación. Los dos amigos son TJ y Amanda, alias Fluffy y Fream, que es el estúpido nombre de mascotas (dicho por ellos mismos) que utilizan para dirigirse el uno al otro. Sí, a veces tienen comportamientos muy infantiles. Toda la película girará en torno únicamente a la solidez de esa relación a lo largo de los años, así que no esperes un argumento lleno de giros o con un desarrollo demasiado elaborado.

La actriz protagonista, Alessandra de Rossi, es también guionista, directora y productora de la película. Todo en una. Es algo habitual en los cortometrajistas que empiezan en el cine amateur (a menudo con resultados bastante desastrosos), pero en el cine profesional a no ser que seas un/a genio/a (y no es el caso) suele convertirse en una muestra excesiva e innecesaria de onanismo narcisista. Hay varias escenas en que hubiera necesitado a alguien que frenara a la de Rossi actriz para contener sus ganas de sobreactuar para caer bien y de querer aparecer como la más guapa del reino. Aún así, la de Rossi directora muestra cierta madurez en el trabajo de cámara de su debut consiguiendo con sencillez que su historia circule entre la naturalidad y lo fabulesco. En eso ayuda bastante el fotógrafo Chico Yniguez (El retrato, Imbisibol) que ofrece algunas imágenes de postal bastante bonitas.

Más que amigos

Tanto el inicio como el desenlace de Mi amiga Amanda incorporan sendas secuencias donde la inmensidad del universo acapara la pantalla. Son momentos que parecen extraídos de un filme de ciencia-ficción más que de una dramedia romántica. Se trata de un espejismo lírico que sirve para contextualizar una historia de amistad basada en largos diálogos con ligeras reminiscencias a la famosa trilogía de Linklater. Eso sí, la voz en off que se utiliza como separadora temporal de las secuencias es horrorosa. La película busca reflexionar sobre la posibilidad de mantener una amistad perdurable en el tiempo entre un hombre y una mujer sin necesidad de que haya nada más entre ellos. Lástima que su discurso acaba siendo algo tramposo e incoherente.

Aún estando de acuerdo en la teoría planteada que hubiera dado un giro original al cine romántico de toda la vida, no cuela tal y como se plantea dentro de la película. Existe una tensión sexual no resulta que flota constantemente en el ambiente. No son amigos que no se acuesten porque no se atraigan físicamente, es evidente que sí lo hacen. Además, hacen bromas absurdas que potencian de forma habitual los equívocos sexuales del tipo “¿quieres qué te enseñe una teta?”, “¿nos duchamos juntos?”, “¿me das un beso?”, “¿lo hacemos de una vez?”, etc, etc. Según ellos forma parte de un juego inocente, pero más bien parece que no consuman su amor por puro miedo. Otro dato que evidencia eso es que cada uno por su lado mantiene varias relaciones sentimentales desastrosas, nunca duran sus noviazgos o terminan muy mal. Es un indicativo de que en sus eventuales parejas buscan lo que sienten el uno por el otro. Todos estos detalles acaban desmontando la teoría sobre la que gira la película y que tras los primeros 30 minutos pierde todo nuestro interés.

Mi amiga Amanda es un cortometraje alargado con algunas escenas curiosas o divertidas. No todo son risas ni el Carpe Diem. Nos tiene reservada una media hora final especialmente dramática y edulcorada no apta para diabéticos. Es una pena que se desperdicie un punto de partida poco visto que hubiera podido servir para una reflexión mucho más honesta sobre las relaciones humanas. O sobre la delgada línea que separa la amistad del amor, más allá de los géneros. Aún así, si eres de los que suelen emocionarse con las comedias/dramas románticas/os o con el tono telenovelesco de los seriales de media tarde, puedes encontrar aquí un filme exótico que siga alimentando tu romántico corazón dentro del universo poco realista que plantea. Si no te va mucho el tema, solo te quedará la posibilidad de tararear el “Through The Fire” de Chaka Khan, el leitmotiv de la vida de la protagonista y poco más.


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Mi amiga Amanda