packagingnewsonline.com
July 31, 2021

¿Fue un accidente?: los misteriosos últimos días de Chet Baker

Cuando los estadounidenses se despertaron el sábado 14 de mayo de 1988, y abrieron el New York Times, se encontraron algo terrible. El matutino lo informó con una pequeña cápsula al costado de una de sus páginas. La noticia llegaba directamente desde Amsterdam, y golpeaba al mundo del jazz.

En la madrugada del viernes 13 de mayo de 1988, el legendario Chesney Henry Baker, más conocido como Chet Baker, fue encontrado muerto en una calle de la capital holandesa. Tenía 58 años.

Según el matutino de la Gran Manzana, Baker falleció “después de caer desde la ventana del segundo piso de un hotel en Ámsterdam”. Este era el Prins Hendrik.

“Baker cayó poco después de las 3.10 a.m. y fue encontrado muerto en la calle por la policía, según un portavoz de la policía de Ámsterdam, que no dio información sobre las causas de la caída”, agregaba la nota.

Las causas de su deceso nunca han estado del todo claras. El periodista y programador radial Tom Schnabel, en un artículo que escribió para el sitio KCRW, señala: “Leí y entrevisté a James Gavin sobre su excelente biografía, En lo profundo de un sueño: La larga noche de Chet Baker. No estaba muy claro cómo Baker conoció a su creador. Se cayó del balcón de un hotel superior en Ámsterdam en 1988 y murió. Las preguntas surgen de inmediato: ¿Tuvo una sobredosis? ¿Fue expulsado por un comerciante? ¿Fue un negocio de drogas que salió mal? ¿Se suicidó?”.

Sin embargo, en ese mismo artículo, Schnabel asegura que años después tuvo acceso a una versión de los hechos. En un primer momento, sin ninguna fuente que lo corroborara de manera clara. “Hace unos años, después de mi agradable entrevista de KCRW con James Gavin, recibí una llamada de un cliente en la tienda de discos de Santa Mónica, Hear Music, y me dijeron que él sabía lo que sucedió. Estuvo en Amsterdam en el mismo hotel”.

“Dijo que Chet estaba charlando con una mujer en el vestíbulo, subió a buscar cigarrillos o llaves y descubrió que se había encerrado fuera de su habitación de hotel. La puerta de la habitación de al lado estaba abierta. Entró, salió al balcón y trató de llegar a su propio balcón. Perdió el equilibrio, se cayó y murió”, agregó.

Aún más, la persona que llamó a Schnabel le dio una pista para respaldar su tesis: “Me dijo: ‘Pregúntale al pequeño Jimmy Scott, estaba en el hotel y recuerda’”.

Y Schnabel así lo hizo. Meses más tarde coincidió con el cantante en The Water Court, en Calfornia Plaza. “Le pregunté por Chet. Dijo que sí, que estaba allí en el hotel y que estaba pasando el rato en el vestíbulo con Chet cuando subió las escaleras, pero nunca regresó. Scott corroboró cada detalle que me contó la persona que llamó sobre la muerte accidental de Chet”.

Pero otro factor al parecer, habría incidido. La agencia de noticias The Associated Press citó en el momento las palabras del portavoz de la policía holandesa, Klaas Wilting: ″Por lo que parece, acababa de consumir heroína. Se encontraron rastros de abuso de heroína en la habitación de hotel de Baker”.

″Tal vez comenzó a actuar de manera extraña. Estaba solo y empujó la ventana para abrirla y se cayó o saltó. No creo que sepamos nunca cuál ″, agregó Wilting.

Lo de la heroína y Baker era una relación de larga data. Durante la década de 1950 incluso cayó preso producto de líos relacionados con drogas. Fue algo que nunca pudo dejar.

La agencia de noticias también recogió el testimonio de una recepcionista del hotel Prins Hendrik, donde Baker había llegado el jueves. Según AP, la mujer contó que el músico “estaba un poco nervioso” cuando llegó. Y se negó a dar más detalles.

Aunque la mujer añadió un dato revelador. La ventana de la habitación en la que se encontraba Baker se desliza en forma vertical, dejando un espacio de 25 centímetros como máximo. “No sé cómo pasó por allí”, dijo la recepcionista.

Por su parte, César Pradines de Clarín, añade otras tesis, aunque sin explicitar su fuente: “Una versión indicó que el hotel le había impedido el ingreso a su cuarto por falta de pago y que decidió escalar los dos pisos para recuperar, al menos, su trompeta, pero habría quedado virtualmente descartada esta posibilidad”.

“Otra señalaba que habría sido consecuencia de un ajuste de cuentas por la deuda que mantenía con varios traficantes que, cansados de excusas, lo arrojaron por la ventana. Finalmente, la pericia dijo que podría haber sido una muerte accidental”, añade.

Como sea que se haya producido su muerte, Chet Baker dejó un importante legado como trompetista de jazz, cultivando el llamado Cool Jazz, el estilo de la Costa oeste de los Estados Unidos.

“Había varias limitaciones en Baker como músico -su registro era limitado, su capacidad para leer partituras era deficiente, su técnica poco tenía de especial, su interés en la composición era casi nulo-, pero como solista se encuentra merecidamente entre los más destacados de su generación”, argumenta el crítico musical Ted Gioia en su libro La historia del jazz (Turner, 2015).

“Su instinto para la improvisación melódica era sólido y seguro, y sus líneas improvisadas alcanzaban un patetismo conmovedor”, agrega sobre el oriundo de Yale, Oklahoma.

Con el tiempo, Baker incluso pudo darse el lujo de dejar brevemente la trompeta de lado y atreverse a cantar. “Aunque su trabajo en ese terreno era más estilizado que su forma de tocar la trompeta, tenía también una profunda penetración emocional, aparentemente contradecida por su estilo natural y directo”, agrega Gioia.

En 1968, una paliza -al parecer relacionada con un asunto de drogas, según Gioia- dejó prácticamente sin dientes a Baker, pero esto no detuvo su carrera. Incluso, señala que en esos últimos días se le veía bastante enchufado musicalmente.

“En sus últimos años tocó mejor que nunca, grabando aún prolíficamente. Y, aunque resulte extraño decirlo, la música de esos últimos días recogía una dulzura y un orden arquitectónico en sorprendente contradicción con la vida totalmente desordenada de Baker”, añade Gioia.