September 22, 2021

Una verbena imaginaria para dominarlas a todas: la ‘playlist’ definitiva de un verano sin pachanga

VALÈNCIA. Empecemos con una afirmación que no por vehemente y categórica deja de ser menos cierta: no hay mejor experiencia para los sentidos que una buena verbena de verano. Su áspic de temas aparentemente dispares, pero que empastan a la perfección, y su apuesta por la felicidad como único criterio musical hacen de ellas presidentas vitalicias de los imaginarios colectivos estivales

Con los discursos de odio haciéndose fuertes en la conversación social y una sucesión interminable de meses bajo la sombra del coronavirus, resulta una cuestión casi de supervivencia emocional reivindicar espacios públicos para la alegría y el disfrute grupal. Nada gustaría más a esta humilde redactora que poder lanzarse a un ejercicio de periodismo gonzo y regresar con una crónica sobre una de esas veladas en algún municipio valenciano. Desgraciadamente, entre los muchos palos en las ruedas que nos ha colocado la pandemia está la imposibilidad de disfrutar de una noche de pachanga total. Nos queda, al menos, el recurso de evocarlas muy fuertemente.

Igual que uno no puede bañarse dos veces en el mismo río, tampoco puede deleitarse dos veces con la misma noche de verbena. Cada cita es única, como solo pueden serlo las ocasiones en las que nos dejamos llevar por lo que la vida nos depare. Pero sí tenemos claro que toda orquesta que se preste ha de regirse por unos parámetros sonoros básicos. A partir de ahí ya, fantasía y lentejuela. Primera premisa: es imprescindible contar con una fase de pasodobles e himnos costumbristas: Marisol, Rocío Durcal, el Dúo Dinámico y por supuesto, un Vivir así es morir de amor homenajeando a grito pelado a Camilo Sesto. También está el tramo de temazos noventeros para quienes creen que escuchar Escuela de Calor es seguir estando en la onda y arden en deseos de tocar una guitarra invisible al ritmo de Chiquilla.

Entrada la noche, llega el momento de exaltación de bajona con Clavado en un bar, el inglés macarrónico que finge ser We will rock you (O Somos los campeones, según el repertorio) y el momento en el que mozos contrarios a la protesta sindical bailan Ska-p. Y por supuesto, como recoge la Constitución y prescribe cualquiera con criterio, la velada debe incluir una versión de Raffaella Carrà (la única santa a la que servidora le reza), algún sucedáneo de Una Vaina Loca y ese tratado sobre hedonismo disfrutón que es Yo quiero bailar, de Sonia y Selena.

Pautados los mimbres, queremos ir más allá. Por ello, hemos consultado con unos cuantos profesionales de la cultura valenciana para conocer qué títulos incorporarían a su verbena ideal. El resultado es una panoplia de ritmos y estilos que confirman la máxima de estos encuentros: existen pocas actividades más democráticas, diversas y heterogéneas que una orquesta en la plaza.
Un ocio desprejuiciado que bebe de la horizontalidad popular. Cada humano tiene en la cabeza su lista de reproducción perfecta, pero seas quien seas, hay unos minutos para ti en esa sucesión de composiciones emblemáticas. Invitamos así al lector a tomar estas sugerencias y adaptarlas a ESA verbena ideal en la que tantas ganas tiene de menear el bullarengue.

Noelia Arcos, coreógrafa y bailarina

Septima seccion del ejercito, de Las franjas blancas.

“Es un asunto controvertido, porque adoro la canción original y es duro oír cómo la destrozan en las verbenas (o en casi todas,alguna se salvará, digo yo). Puede anunciar el bajón de la noche y el  que te vayas pirando del lugar, pero ese inicio de Voy a luchar contra todos a mi me renueva”.

Ciega, sordomuda, de Shakira

“Porque es un todo o nada. Gran subidón cantar con éxito la parte de “Ojerosa, flaca, fea desgreñada/ Torpe, tonta, lenta, necia, desquiciada/ Completamente descontrolada…” Y si no lo consigues, pues nada, siempre te quedará el estribillo o tirar más del cuerpo e intentar hacer algunos movimientos de danza del vientre”.

Marta Meneu-Borja, escritora y booktuber

Volar libre, de Puente Aéreo

“Porque es mítica”

Soca-rel, de Maluks

“Porque al Feslloc fue de las mejores canciones, son de Benimaclet y me recuerdan a Sistema de sonido Orxata

Ella me levantó, de Daddy Yankee

“Porque no puede faltar el Dios del reggaeton como la entendemos ahora en una verbena, #himnos”

Isabel Puig, gestora cultural

Bumerang, de Manel

Moretones, de Telesilla

No tener pueblo propio no me impide soñar con la verbena perfecta, y aunque me sienta un poco de Benifaió —perla de la Ribera con talento a raudales—, es cierto que mis recuerdos verbeneros radican en Torrijas, Alustante y algún que otro enclave costero. La banda sonora de hace bastante, pasaba por clásicos populares de Mägo de Oz, Los Rodríguez, etc…que con todo el respeto, nunca han sido santo de mi devoción.

Y como dejar volar la imaginación es gratis, y lo más parecido a una verbena en mi haber son los festivales de música, os propongo dos temazos imperdibles; el Bumerang de Manel, un clásico que no pasa de moda y refresca las noches estivales, tan pegadizo como su estribillo, lanzando una y otra vez el susodicho boomerang.

Otro tema que asimilo a diversión estival es Moretones de telesilla una canción pop, dulce y contagiosa, y es que todo lo que cante Caroline, una diosa terrenal que convierte en oro todo lo que toca, es una pasada”.

Manuel Garrido, ilustrador, gerente de APIV

Para una verbena ideal, todavía en pleno duelo por la muerte de Franco Battiato, abriría con Quiero verte bailar y cerraría con El animal. Entremedias, esperaría que sonara muy fuerte A la vida, de Ovidi Montllor, en la locura de versión de María Arnal y Marcel Bagés. Verbena es lo que tú quieres que sea.

Quiero verte bailar, de Franco Battiato

El animal, de Franco Battiato

A la vida, de María Arnal y Marcel Bagés

Muriel Villanueva, escritora

Pepeta Twist, de canta Canalla, “Porque es música para toda la familia, súper bailable, y porque es una canción valenciana muy antigua apenas recuperada”.

Mi estilo, de Raíces de candela, “Porque en una verbena no puede faltar un buen reggae y porque es un grupo liderado por mujeres”.

Raquel Fonfría, artista audiovisual y bailarina

“Para mí una verbena es sinónimo de juventud, desenfreno, calor, locura, de darlo todo y agotarse. De latir en comunidad, de mucha gente bailando y vibrando junta. Y, aunque me encanta escuchar canciones actuales, cuando ponen temazos remember de los primeros 2000 es para mí el súmmum, me vengo muy arriba. Así que me decanto por dos canciones de mis veintipocos”.

Atrévete te te,
Calle 13

“El reguetón no puede faltar en una verbena, es el momento de bailar gustosillo y lubricar las articulaciones, de mover la cadera y el culazo de forma poderosa. Dentro del reguetón  hay muchas que me motivan, pero me quedo con esta para bajar hasta el suelo haciendo sentadillas”.

La llama, abriendo Paso

“En una verbena siempre, siempre tiene que haber una canción para saltar, sudar, quemar todo el alcohol que llevas dentro. Una canción de cardio y ska. Y pensando en ello me viene La llama, que quizás está pasada de moda, pero que precisamente por ello creo que mola mucho en ese contexto. Es un momento para refregarse con gente que no conoces, hacer un pogo, generar comunidad…Me trae muchos recuerdos de baile desenfrenado, de emoción y pelos de punta. A mí me pones La llama como último tema de cierre de verbena y me haces la noche, lo doy todo”.

Javier Pérez-Alarcón, traductor audiovisual

Soneto No. 3 (Como un pato), de MC Honky

“La canción forma parte de Yo soy el mesias un disco de dance con toques sesenteros, impulsado por un supuesto DJ de mediana edad, bajo el que se cree que se esconde Mark Oliver Everett, líder de Anguilas. Y este tema en concreto mezcla samples de películas clásicas y del tercer soneto de Shakespeare con ritmos de los 60 y los 70. El resultado es que hay en esta composición espacio para los dos mundos: puedes quemar suela de zapato bailando y puedes decir “ojo, que esto es alta cultura, es Shakespeare”

Miel de abeja (Volemos a Marte), de Grinderman

“Tiene la clave que hace que una canción lo pete: incorporar organillos frenéticos a porrón. Habla de cosas que van mal (desde enfermedades a vecinos molestos) y plantea pirarse a Marte. Así que me parece muy apropiado para una pandemia. Además, es un tema muy bailable, que le funciona tanto a un bakala como a un señor serio con bigotón, pues, al fin y al cabo, detrás de la banda Grinderman está Nick Cave”.

Marc Senabre, librero de la Fan Set

Ball de rojos, de La Gossa Sorda

“No hay otra canción que me motiva tanto con tan poco, sólo con las dos primeras notas de Ball de rojos de la Gossa Sorda ya estoy preparado para bailar y cantar como un loco “.

Me fiques mas, D’Sistema de sonido Orxata

El froto, Buen humor, nostalgia … “

Lidia Caro Leal, periodista y escritora

“La mía va a ser una verbena atípica. El primer título que elijo es Por favor, mátame, del grupo Cómo Vivir en el Campo.  Precisamente en el estribillo dicen: “Solo mátame/ O llévame de verbena/”. Y creo que ilustra bien esa situación que estamos viviendo este verano de desficie, de tener muchas ganas de salir; este segundo verano pandémico de sí, pero no. Me hace mucha gracia la letra”.

“En la misma línea de recomendaciones modernas, me voy a Ya No Hay Verano, de Depresión Sonora. Es una de las canciones que más estoy escuchando con mis amigos este verano y, de hecho, íbamos a ir a un concierto suyo hace algunas semanas, pero se canceló por las nuevas restricciones”.

Y ahora, pedimos perdón a Camus por esta terrible vejación hacia su escritura que vamos a cometer y proclamamos que, en lo más profundo de una pandemia mundial, finalmente aprendimos que dentro de nosotros habitaba una verbena invencible.

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