September 16, 2021

Murió a los 87 años el técnico de sonido Carlos Melero

Una de las singulares características de Melero en su trabajo se basaba en su decisión de no usar auriculares .
Foto: bondad

El legendario técnico de sonido Carlos Melero, quien a lo largo de 50 años de trayectoria se desempeñó como productor de grandes músicos argentinos y extranjeros como Duke Ellington, Bill Evans, Osvaldo Pugliese, Invisible, Sarah Vaughan, Martha Argerich y Horacio Salgán, falleció hoy a los 87 años en su casa del barrio porteño de La Paternal, según informaron allegados a la familia.

Carlos Antonio Melero -su nombre completo- nació en Santa Fe el 2 de octubre de 1934 y su decisión de no usar auriculares fue una de sus singularidades en su oficio; así como también lo fue su técnica para grabar en vivo (en dos canales sin mezcla posterior), modo en que realizó grabaciones editadas comercialmente para Ariel Ramírez, Woody Herman, Astor Piazzolla, Bill Evans, Adrián Iaies, MIA y Oscar Cardozo Ocampo, Enrique “Mono” Villegas, Osvaldo Pugliese, Dexter Gordon y Horacio Molina, entre más.

Dueño de una sólida formación clásica, orientada a la música de cámara, la armonía y el piano, su instrumento predilecto, Melero tomó clases particulares con los maestros Virtud Maragno (Armonía), E. Bosch y Luis Lavia (Piano), Washington Castro (Música de Cámara), Francisco Maragno (Dirección Coral), Juan Pedro Franze (Historia de la Música) y perfeccionó sus conocimientos de música contemporánea (Lecto-escritura y Armonía) con Jorge Martínez Zárate y Enrique Belloc.

A fines de los años 60 y con equipos suministrados por representantes de firmas comerciales nacionales y extranjeras, inició su aprendizaje en el uso de los sistemas de sonido profesionales. Utilizó la sala del desaparecido Teatro Embassy como laboratorio de ensayos y pruebas.

Su gran conocimiento musical y del inglés (idioma en el que se encontraba toda la bibliografía técnica en la época) le permitieron a Melero un rápido aprendizaje del oficio que, en su caso, siempre estuvo regido por parámetros musicales antes que técnicos.

Sus primeros pasos en su actividad relacionada al sonido profesional los dio en 1969 como asesor técnico en la empresa de equipamiento de audio nacional Holimar.

A fines de los 60 y junto a Iván Cosentino, Nora Raffo, Nelson Montes-Bradley, fundó el sello discográfico Qualiton dedicado a compositores e intérpretes argentinos y enfocado -en sus inicios- en la investigación musical etnográfica folclórica argentina.

Su debut como profesional responsable de la amplificación de sonido fue en 1971 en el Teatro Nacional Cervantes con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Jaques Bodmer en la obra “Sinfonía para 8 voces solistas y Orquesta”, de Luciano Berio.

Archivo Carlos Melero y Enroque Belloc

Luego, entre muchos otros, se desempeñó a cargo del departamento de sonido del Teatro General San Martín entre fines de los 70 y 1987, durante la gestión de Kive Staiff, como sonidista residente de la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires desde su fundación en 1980 y hasta 1991, como sonidista personal -en diversas etapas- de artistas y agrupaciones como Ariel Ramírez, Gerardo Gandini, Músicos Independientes Asociados (Grupo MIA) y Piazzolla.

También estuvo a cargo del sonido del Teatro Gran Rex de Buenos Aires (como integrante de la sociedad Melero-Itelman) desde 1989 y hasta el 2014, año en que dejó la actividad. Además cumplió similar rol en otras salas locales e internacionales como el Colón, Ópera, Alvear, Luna Park, Carnegie Hall y Lincoln Center de Nueva York, entre muchas otras.

Fuente: Agencia Télam