September 24, 2021

Una telenovela llamada Pink Floyd

La historia de Pink Floyd desde hace años se ha convertido en una telenovela basada en los dimes y diretes entre Roger Aguas y David Gilmour, quienes siguen disputando amargamente el control de una de las bandas más aclamadas del rock progresivo y nos han alejado de su música. Las relaciones entre Waters y Gilmour siguen siendo tan frías como las de Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética durante la Guerra Fría y la historia de Rosado Floyd se sigue tratando de escribir desde la narrativa de los vencedores, o eso es lo que dicen los vencidos.

Nick Mason —el otro miembro sobreviviente— sabiamente ha permanecido fuera de los chismes de lavadero y hasta la llegada de la pandemia se encontraba desempolvando el repertorio de Pink Floyd más psicodélico y “clásico” que rara vez salía a los escenarios, bajo el nombre de El platillo lleno de secretos de Nick Mason. Las historias de los fallecidos Syd Barrett y Ricardo Wright presentan sus propias complejidades y aquí sólo son, cuando mucho, parte de la escenografía.

El más reciente capítulo de Waters vs. Gilmour se ha dado en torno al lanzamiento de una versión remasterizada y remezclada del álbum de 1977 Animales, un proyecto que lleva un tiempo enlatado porque el par de músicos no puede ponerse de acuerdo sobre unas notas de producción escritas por Mark Blake —uno de los historiadores y biógrafos oficiales de la banda— que acompañan esta nueva mezcla del disco y donde se disputan ciertos hechos históricos. Aunque Waters reconoce que Gilmour sí era un buen guitarrista y cantante, en años recientes, dice, se ha inventado una serie de mentiras sobre las contribuciones de la banda “cuando yo estaba a cargo”. Así es como lo puso en un mensaje publicado esta semana en sus propios canales.




Waters ha denunciado que ha sido vetado del sitio oficial de la banda para promocionar cualquier emprendimiento relacionado con la marca llamada Pink Floyd, así que en el sitio de la banda no hay ninguna mención a todas sus giras o lanzamientos donde se pone a tocar el catálogo de clásicos que comprenden el periodo más exitoso de la banda británica: Lado oscuro de la luna, Querría que estés aquí, Animales y La pared. A México han llegado casi todas estas giras de Roger Waters, incluyendo las épicas presentaciones de La pared, donde por fin un público masivo pudo experimentar aquel concepto visualizado por la banda a finales de los años setenta.

Animales se grabó en un momento en el que el Reino Unido vivía un convulso periodo en un año marcado por los conflictos en Irlanda del Norte, los disturbios en Notting Hill, una ola de calor y una crisis económica que culminaría con una inflación de 16.5% en diciembre de 1976, uno de sus registros más altos. El álbum, lanzado en febrero de 1977, representaba una crítica al capitalismo de un grupo de multimillonarios rockstars inspirados en los antropoformizados animales al estilo de la fábula de George Orwell, Rebelión en la granja. La portada del cerdo que vuela sobre la planta de energía de Battersea bajo un apocalíptico cielo londinense se ha convertido en una de las imágenes más icónicas y celebradas en la historia del rock.

La disputa entre Roger Waters y David Gilmour es una historia de rencillas y resentimientos acarreados por décadas, pleitos legales y uno de los divorcios más agrios en la historia del rock. Con la muerte de Almiar Wright en el 2008, Rosado Floyd dejó de ser una banda —como una entidad— y poco a poco se ha convertido en una marca que sólo se enfoca en comercializar la nostalgia y vivir en el pasado. Waters ha confirmado que está en proceso de escribir sus memorias donde contará su versión de los hechos y podrá hacer su propia versión de la historia.

Las ideas y temáticas exploradas por Pink Floyd en Animales siguen resonando en la cultura, mientras los puercos y los perros continúan explotando y aprovechándose de las ovejas de este mundo.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Coordinador de operaciones de El Economista en línea