September 24, 2021

la intimidad del “Gitano” y su nuevo disco

El 19 de agosto de 2020 se presentó el tema “No te vayas todavía”, un adelanto del disco con canciones inéditas de uno de los mejores artistas contemporáneos de Latinoamérica, Sandro.

Tengo una historia así (2021) surgió a partir de un trabajo de investigación en el que se hallaron 11 canciones grabadas por el ídolo popular de manera casera (nueve de ellas, en casetes de chromo estéreo en portastudio, y dos, en cinta abierta) en su estudio en Banfield.

Además de la mencionada “No te vayas todavía”, en el nuevo cancionero de Roberto Sánchez aparece “Eso que se hace de a dos”, en la que el “Gitano” recupera el pulso rockero de sus inicios con Los de Fuego en compañía de un trío integrado por Charly García en teclados, Pedro Aznar en bajo y guitarra y Fernando Samalea en batería.

En diálogo con AM750, la periodista y biógrafa Graciela Guiñazú, que forma parte de este proyecto arqueológico y acompañó a Sandro durante un tramo de su vida, dio detalles del nuevo material del joven de Banfield que se convirtió en una leyenda de la música popular.


Aprendiendo a conocer a Sandro, por Graciela Guiñazú

El 3 de enero de 1994, cuando comenzó a emitirse el canal Crónica de TV, su creador y amigo personal de Sandro, Héctor Ricardo García, definió que la emisora fuera “el canal de Sandro” y que el “Gitano” debía ser su artista exclusivo.

Particularmente, yo no tenía conocimiento de su música, ya que en sus años dorados de éxito en mi casa no se escuchaba (más allá de alguna tía), aunque a partir de mi ingreso en Crónica TV -por obvias razones- lo empecé a escuchar muy seguido.

En ese momento (1994) Sandro se presentaba en Mar del Plata con su show “30 años de magia”. La cobertura del canal fue muy importante. Yo era movilera y me solían mandar a la casa de Sandro, pero como pasaba muchas horas en la casona de Banfield y pocas veces sucedía algo interesante, comencé a escribir historias, ya que mi formación era de periodista gráfica. Esas historias se fueron convirtiendo en informes especiales sobre su figura.

Por ejemplo, cuando unos técnicos fueron a instalar el portero visor a la casona, le avisé a Héctor García y la instalación se convirtió en una placa roja de Crónica de TV.

A García le gustaba que hiciera informes porque el canal tenia un gran archivo sobre Sandro, y así nació la biografía televisada, que tiene al menos 10 capítulos de 30 minutos. Todo eso, naturalmente, me fue acercando a él.

El primer contacto

En el tiempo que pasó entre 1994 y 1996 nunca lo conocí personalmente. Recién en junio del 96 conocí al artista y al hombre en el estreno de su show “Historia viva”, en un teatro en San Nicolás. Me impacto verlo en “acción”, así como a sus “nenas” (que todavía no se llamaban así).

Allí lo conocí en el camarín, con su bata roja y sus botas negras. Estaba preparada para hacerle la entrevista pero el equipo del canal terminó de registrar las imágenes y la sesión de fotos y él dijo “c’est fini”. Sin embargo, esa noche, él y su equipo cenaron en un restaurante en la calle principal de San Nicolás. Como se enteró que García y yo estábamos buscando lugar para cenar, y no encontrábamos, nos invitó a comer con ellos.

Fijate lo que aprendí de Sandro en una sola noche, luego de estar dos años cubriendo el paredón de Banfield: conocí al artista, la transición al hombre y finalmente a éste último. La verdad, me dejó impactada porque era muy caballero, tenía muy buen humor y era muy interesante de escuchar.

La primera entrevista

Luego de “Historia viva” seguí con mis informes, porque ya no me enviaron como cronista. Dos años después, el 18 de septiembre de 1998, le hice mi primera nota en su debut en Rosario con el espectáculo “Gracias, 35 años de amores y pasiones” en el teatro Fundación Astengo.

La primera parte de la entrevista la realizó Héctor García y allí fue que nos confesó que le diagnosticaron Epoc. Luego, yo le hice una nota más distendida. Por la condición de artista exclusivo y por el diálogo que se estableció entre nosotros -no lo trataba con pleitesía, y eso le gustó-, todas las entrevistas a partir de ahí siempre las hice yo, incluyendo la ultima que nos concedió.

Le pregunté por qué se reía y me dijo que nadie nunca le había pedido permiso para escribir sobre él.

Graciela Guiñazú, biógrafa de Sandro

“Dale para adelante, pero decí la verdad”

En octubre de 2003 me ofrecieron escribir la biografía, pero yo no estaba segura porque hasta el momento no había escrito ningún libro y trabajaba muchas horas en el canal.

Sin embargo, hacer un libro sobre Sandro fue un proceso natural, porque ya venía escribiendo mucho sobre él. Entonces, le pedí autorización a García y adelanté vacaciones. Pero antes necesitaba hablar con él y pedirle permiso.

Fue en febrero de 2004, cuando volví a verlo para hacerle una nota en las oficinas de su representante en Palermo. Cuando le conté, se rio y me dijo: “dale para adelante, pero decí la verdad”. Entonces le pregunté por qué se reía y me dijo que nadie nunca le había pedido permiso para escribir sobre él.

Si bien la biografía estaba avanzada, si Sandro no me autorizaba no la iba a publicar. Así nació Sandro, el ídolo que volvió de la muerte, cuyo titulo era un juego con la situación que él había atravesado, una analogía del momento que fue una meseta en su carrera luego de sus días de gloria, que volvieron con más fuerza en los 90 y lo transformaron en un artista de culto, una leyenda viva que él mismo ayudó a cultivar. Dejó de ser ese artista popular, mersa, grasa, como muchos le decían, y pasó a ser un artista reconocido por todos, incluso por los pioneros del rock nacional.

Insisto, el trabajo para escribir su biografía fue natural. Respeté la palabra de él con las entrevistas que le hice, como así también entrevistas a sus “nenas” y “nenes”. Recopilé muchos datos, porque hay información que se da por cierta y no lo es. Con tanto tiempo de trabajar en notas de y con Sandro pensé que lo sabía todo, pero al momento de escribir me di cuenta de que me faltaba un montón. Fue un gran aprendizaje ese libro.

El proceso de Tengo una historia así

Tengo una historia así es el título del disco que Sony publicó el 6 de agosto y es también el nombre de una de las canciones, que había sido grabada en 1989 y fue reversionada para esta ocasión. Debo decir que es el tema que más me impactó, porque hicimos un trabajo muy importante de investigación para este disco.

Sandro escribía de determinada manera, tanto sus canciones como sus borradores. En este caso, la canción está en una hoja que tiene un membrete de “Producciones del Temple” y tiene la dirección del castillo medieval que él construyó en Boedo -en la calle Pavón 3939-, donde quería inaugurar un estudio de grabación. Para dicho evento quería traer a Tina Turner, aunque, viendo los costos y evaluando que grabar en el exterior era más barato, decidió que el lugar quedara como su lugar de oficinas. A ese castillo no solo lo soñó, sino que lo diseñó íntegramente, aunque la firma -por obvias razones- fue de un arquitecto.

El disco tiene varios procesos -algunos inesperados-, porque yo estoy cada vez más convencida de que nosotros encontramos las cosas cuando Sandro así lo dispuso. Estoy segura por cómo tiene todo en Banfield. Dejó todo listo. Lo que pasa es que no siempre uno lo ve, aunque lo tenga al lado.

El descubrimiento de las canciones

En la década del 90 Sandro cambió su estudio de grabación por uno más nuevo. Ese estudio “viejo” se lo regaló a Rubén Aguilera (productor y arreglador entre 1981 y 1991), que vive en Junín y lo guardó en su casa por años, sin que nadie lo tocara.

Hace tres años, Jon Aguilera (hijo de Rubén, también musico y ahijado artístico de Sandro) comenzó a revisar qué había en los aparatos, que tuvieron que ser puestos de vuelta en funcionamiento.

Allí Jon encontró el primer casette con un tema inédito, “No te vayas todavía”. En otro encontró una versión diferente de “Hay mucha agitación”, además de cintas con otras grabaciones de Sandro de “entrecasa”, porque es como grababa en su home studio. Luego, Jon comenzó la digitalización de todo ese material con Nelson Pombal, quien fue productor de músicos de la talla de Charly García y Palito Ortega.

Cuando el material estuvo preparado, se lo enviaron a Sony Music, quien contactó a la viuda de Roberto Sánchez, Olga Garaventa, y ella inmediatamente dio la autorización. Esta iniciativa fue de su interés, y siempre tuvo voluntad en apoyar todo lo que se hiciera para preservar el legado artístico y para enaltecer el legado cultural de Sandro. En enero se cumplen 12 años de su partida y todo lo que se ha hecho en ese tiempo fue en ese sentido.

Con el hijo de Olga, Pablo Ferraudi -fotógrafo-, y el colega periodista Eduardo Barone nos pusimos a trabajar en el booklet del disco, que lo hicimos el año pasado en pandemia. Buscamos las letras que están en carpetas (porque Sandro era muy prolijo) de las 11 canciones, junto a los dos temas inéditos que son “Eso que se hace de a dos” y “No te vayas todavía”.