September 27, 2021

Serrat, Rota y noche de literatura

Nexo digital. En lo que respecta a esta tribuna de opinión del periódico, el vínculo roteño con el Noi del Poble Sec y su producción musical, lo cierto es que viene de lejos en el tiempo, tanto, que he tenido que consultar la hemeroteca. Y si no he andado muy errado en la búsqueda, esta su presencia, negro sobre blanco, arranca a finales de febrero de 2019 con ‘Machado y Serrat’, para continuar en abril de ese mismo año con ‘Machado, La saeta y Serrat’ y ‘Serrat, Sevilla y Semana Santa’. Una terna de ‘opiniones’ pre pandémicas tras las que se abre un lapso de tiempo de un par de años coronavíricos, que nos lleva al actual del Señor de 2021 y las veraniegas ‘Mediterráneo: Canción, mar y Rocío’ y ‘Mediterráneo. Álbum, canciones y letras’. Pues bien, un comentario llegado al correo electrónico, ¿cuál si no a estas alturas de la comunicación?, me hace volver sobre este tema ya que mi interlocutor, que no anda en absoluto falto de razón, me pone sobre aviso de un detalle que no es menor: la producción artística de Serrat, dada su cantidad y calidad, va más allá de ‘La saeta’ (1969) y ‘Mediterráneo’ (1971). Una apreciación musical del lector del periódico con la que no puedo estar más de acuerdo y por partida doble. Tanto cuantitativa como cualitativamente, buena parte de su obra está a la altura de composiciones anglosajonas tan extraordinarias como: ‘A hard rain’s a-gonna fall’ (1963) de Bob Dylan; ‘These Days’ (1967) de Jackson Browne; ‘Madame George’ (1968) de Van Morrison; o ‘Both Sides, Now’ (1969) de Joni Mitchell, etcétera. De modo que, sin duda alguna, la manita de reseñas serratianas anteriores no son suficiente para hacerle justicia, por lo que aquí va marchando, para empezar, la espuela.

Otros nexos de emociones y sentimientos. Como es bien sabido, el sevillano Antonio Machado no es el único poeta a cuyos versos consagra un álbum, ‘Dedicado a Antonio Machado, poeta’ (1969), también lo hizo con el orcelitano Miguel Hernández a quien dedica dos, ‘Miguel Hernández’ (1972) e ‘Hijo de la luz y de la sombra’ (2010) y con el uruguayo Mario Benedetti, ‘El sur también existe’ (1985). Sin contar los poemas musicados de otros escritores como: Joan Salvat Papasseit, ‘Res no es mesquí’ (1976); José A. de Goytisolo, ‘Historia conocida’ (1978); Luis Cernuda, ‘Más que a nadie’ (1998); Pablo Neruda, ‘Veinte Poemas de amor’ (2004); Federico García Lorca, ‘Herido de Amor’ (2003); o Luis García Montero, ‘Señor de la noche’ (2002), por citar algunos. Estamos ante una obviedad, como creador artístico, Serrat es extraordinariamente polifacético a la hora de transmitir emociones y sentimientos, y a las pruebas me remito. Con la ternura que vierte hacia la familia cuando le canta a su abuelo, ‘El carrusel del Furo’ (1975); a su padre ‘Mi guitarra’ (1967); a su madre ‘Cançó de Bressol’ (1967); o a los hijos, ‘Esos locos bajitos’ (1981). Naturalmente a sus amores, desde la insuperable ‘Paraules d’amor’ (1968) a la emotiva ‘Penélope’ (1969); y a los amigos, ‘Decir amigo’ (1974) o ‘Las malas compañías’ (1981). Y sí, también al Real Betis Balompié por el que muestra sus simpatías en ‘Caminito de la obra’ (1975), en ella canta: ‘Y arrepechao en la sombra duerme la siesta / soñando con hacerle, a su capataz, la vaca / y que gane fuera el Betis y el Barça en casa’. Son otros nexos anímicos, por no hablarles de la maravilla que es ‘Mi niñez’ (1970), de la emocionante ‘Poco antes de que den las diez’ (1969), la canallesca ‘Señora’ (1970) o el aflamencado ‘Qué bonito es Badalona’ (1978). Ya, lo sé, me dejo muchas, muchísimas, en el tintero informático musical, pero qué quiere.

Un nexo físico. Sin embargo, la unión entre artista y villa gaditana va más allá de la (ya) media docena de ‘opiniones digitales’ de este periódico. Serrat está vinculado a Rota de manera física pues ha estado aquí, sí, aquí estuvo que yo lo vi. Lo hizo hace ahora diez años (1911) cuando, invitado por Joaquín Sabina, pasó unos días en la localidad y fue uno de los escritores y artistas oficialmente anunciados en la, entonces, ‘VIII Noche de literatura en la calle’, que tuvo lugar en la roteña plaza de la Merced. Una edición que se convirtió en un homenaje al comprometido poeta hernarriano Gabriel Celaya, coincidía con el centenario de su nacimiento, perteneciente a la generación literaria de posguerra y uno de sus representantes destacados. De hecho, su poema ‘La poesía es un arma cargada de futuro’ de 1955 (‘Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. / Estamos tocando el fondo’), funcionó como lema convocatorio del acto que, a lo largo de la noche, devino en una suerte de mezcla entre recuerdo literario y triple reivindicación, política, poética y ética. En el mismo, Serrat leyó el poema ‘Shirimiri’ y cantó el musicado por Paco Ibáñez en 1968, junto a Inma Mora, Sabina y Javier Ruibal. Le dejo con mi poeta de cabecera: ‘… todo es cuestión de medida; / un poco más, algo de menos’.

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FUENTE: Enroque de ciencia

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