December 8, 2021

‘El viento es salvaje’, un espectáculo con una reflexión lúdica y jonda sobre los celos y la culpa, las pasiones y los amores prohibidos, este viernes en el Teatro Emilio Gavira

Con una fusión de cultura popular, folklore y tradición culta desde el humor, este espectáculo está interpretado por Alejandra López, Teresa Quintero, Rocío Segovia y Ana López Segovia. Se trata de una actuación que se enmarca en el Programa ‘Actuamos’ propuesto por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Una obra que ha cosechado gran éxito y que resultó ganadora del Premio al Mejor Espectáculo Revelación de la XXIII edición 2020 de los Premios Max de las Artes Escénicas.

El espectáculo

Dos amigas: Vero y Mariola. Dos amigas tan amigas que son hermanas. Unidas desde la infancia por un amor y una fidelidad inquebrantable. Compartiendo todo: juguetes, ropa, cigarros, colorete…

El nuevo espectáculo es una reflexión, lúdica y “jonda” a la vez, sobre la suerte. Sobre los celos y la culpa, las pasiones y los amores prohibidos. Muchos de los grandes temas de la tragedia están presentes en esta obra: el enfrentamiento del ser humano con la divinidad, en un pulso que solo puede conducir a la destrucción de los seres más queridos por haber osado cuestionar a los dioses; el destino inevitable de las heroínas, arrastradas por pasiones que siempre vencen a cualquier razonamiento; el mensajero que trae consigo solo noticias aciagas; la voz del pueblo, que observa expectante, y que comenta en voz alta la debacle de las dos amigas, la destrucción de dos vidas que parecían solo una.

Todo ello en verso, recitado o cantado, marcando el ritmo impasible de la tragedia. Estrofas denominadas “cultas” por la tradición literaria como el soneto, la lira, los tercetos, los pareados, la décima… Y otras más populares como el romance, la quintilla, o las cuartetas típicas del romancero carnavalesco gaditano… En ‘Las niñas de Cádiz’ hay siempre un empeño en fusionar lo culto con lo popular, es un terreno que les apasiona y que les enriquece, y al que no quieren renunciar. Al igual que no quieren renunciar al humor, un humor trágico si se quiere, pero humor, siempre presente en su mundo, como una forma de mirar la vida desde un lugar que nos ayuda a sobrellevarla.

El humor como herencia de la tierra de donde vienen, y a la que siempre volvemos, inevitablemente: Cádiz. El aliento será trágico, cómo no, pero la función estará atravesada por la carcajada. Porque saben que en toda historia terrible hay una paradoja, una contradicción que puede llevar a la comedia; y al contrario, en todo arranque de humor hay un fondo de tragedia.

La historia detrás de ‘El viento es salvaje’

‘El viento es salvaje’ es una recreación libre de dos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura universal: Fedra y Medea. El autor a través del cual se dieron a conocer fue Eurípides, que ha sido considerado tradicionalmente como un experto conocedor y hábil retratista de las pasiones femeninas. Para una compañía integrada por mujeres, la tentación de bucear en estos seres humanos era casi imposible de resistir.

Por ello, ‘Las niñas de Cádiz’ han traído esos mitos hasta nuestro mundo, para que respiren nuestro aire, nuestras circunstancias, nuestras costumbres y nuestras maneras de decir y hacer. Nuestra Fedra y nuestra Medea son personajes que viven dentro de una realidad aparentemente gris, anodina. Nada especial hay en sus vidas. Solo cuando surge el conflicto, asumen repentinamente la actitud de la heroína trágica, se colocan bajo la influencia de una fatalidad antigua que terminará destruyendo todo lo que encuentre a su paso. Se puede decir que con estas Fedra y Medea, el humor se hace mítico y jondo, y por el contrario, la tragedia adquiere una dimensión cotidiana.

Para levantar este inmenso castillo de emociones, el eleco ha contado con la colaboración de José Troncoso. Viejo amigo de sus inicios teatrales, se volvieron a encontrar años después con este apasionante proyecto, en el que se constata la enorme sintonía que existe entre nuestros universos creativos, los cuales tienen además un nexo común e insoslayable: Cádiz.

Esta fábula adquirió una dimensión especial cuando se incorpora un personaje que en Cádiz tiene un valor prácticamente sobrenatural: el viento de Levante. Un viento como elemento premonitorio de la tragedia y también como detonante. Un viento salvaje que arrastra y enloquece, que aniquila el libre albedrío y convierte a los seres humanos en marionetas arrastradas por la locura. El título de la función, ‘El viento es salvaje’ es, además, un homenaje a la bellísima canción ‘Wild is the wind’, versionada por autores como David Bowie y Nina Simone.

La escenografía además, es mínima: cuatro banquetas, dos galanes de noche y una jaula con su pie dorado. Una austeridad buscada de manera consciente.