January 24, 2022

Espaciadores esquizofrénicos, vista previa en el mundo del sonido (2021)

Tras sortear no pocos obstáculos y adversidades a lo largo de los años, en el último lustro los catalanes Espaciadores esquizofrénicos han logrado al fin alcanzar velocidad de crucero. Su potente rock de raíz clásica, e integrador de elementos muy diversos, ha brillado más que nunca.

Su más reciente lanzamiento, “Gloria” (Milana Música, 21), además de ser el primero en el que cantan en castellano, ratifica y expande ese estado de gracia en el que se encuentran. Nos lo cuenta todo al respecto el cantante y principal compositor del grupo, Sergio Martos.

Pasar del inglés al castellano no ha alterado la identidad del grupo. ¿Lo sentís tan natural como parece desde fuera?
Obviamente, al principio fue un cambio significativo y costó un par o tres de ensayos. Pero aunque desde siempre, desde que empecé a cantar incluso sin saber el idioma, lo hice en “mi inglés”, el castellano también es natural para mí. Lone Star, Del-tonos, Miguel Ríos, Barón Rojo, Los Salvajes, algunas cosas de Asfalto y Topo, Burning, El Sueño Eterno… Todos ellos forman parte de mi abecedario musical y he cantado sus canciones hasta la saciedad.

El título del disco, “Gloria”, se refiere al temporal que nos afectó en enero de 2020. Entiendo que es un punto de partida sobre el que surgieron ideas para canciones.
La semana en la que Gloria hizo más daño en la península marché a Londres para ver en directo a Arthur Brown. Casualmente, en las noticias inglesas ya se empezaba a hablar de la invasión Covid con un tono alarmista. Viendo lo que Arthur podía hacer con un attrezzo de no más de setecientas libras, empecé a darle forma a la idea ficticia de “Gloria”. El punto de partida era real, una tormenta que arrasa con nuestra forma de vida, provocando caos y trece muertes. A partir de ahí, se trataba de darle una vuelta a la idea.

“Los últimos cinco años han sido muy buenos para el grupo a nivel de creatividad”.

¿Y convertirla de alguna forma en un concepto?
Sí, porque teniendo a Arthur enfrente, visioné algo que se podía proyectar desde el escenario y acabar convertido en un cómic; un sinfín de ideas que jamás acaban saliendo a flote por falta de presupuesto y limitación de tiempo. Imaginaba que la tormenta era el inicio de algo, un cambio, una nueva jerarquía global en la que los Spacers se erigían como dueños de la moralidad y los únicos referentes artísticos. Al llegar la pandemia, la idea dejó de tener sentido. Pero algo quedó: tomé Gloria como referente natural de avanzadilla a la pandemia. En plan, “os avisé, levanté vuestros traseros del sofá, maté a trece de los vuestros. No escuchasteis y os traje la pandemia. Y ni con esas sois capaces de enderezar vuestro rumbo”. Así que hay bastante de concepto. Todas las letras son hijas de la pandemia. Bueno, excepto Villadenada, que ejercía de catalizadora en la historia original del álbum, cuando todavía estaba pensado en inglés.

Hacer classic rock, con toda la amplitud y variedad que incluye la etiqueta, podría sonar a priori como poco original, pero vuestro caso es justo el contrario. ¿Os veis como una rareza?
No puedo estar más de acuerdo contigo en la primera reflexión, la de la nula originalidad que algunas bandas exhiben cuando se centran en ciertos sonidos de los setenta. Somos una rareza, siempre lo fuimos. Eso no quita que haya bandas muy originales en España. Al menos hay cuatro o cinco. Mira a un tipo como “Poti” Moreno, con todos los proyectos que lleva adelante y siempre resulta refrescante. Pero no, lo que hacemos es muy nuestro. Y si esta frase no te convence al oír nuestros discos, entonces tienes que vernos en vivo.

Estáis en racha desde que se estabilizó vuestra formación y distéis un salto de calidad en el sonido al empezar a grabar con Hendrik Röver en sus estudios. ¿Ves este nuevo disco, con sus diferencias, como una continuación al impulso que tomasteis con “It Better Be Good” y “Now”, e incluso “The Cov Sessions”, aunque este último sea una rareza?
Es cierto que los últimos cinco años han sido muy buenos para el grupo a nivel de creatividad y de lanzamientos (no tanto a nivel de ventas). Pero no creo que ningún disco sea la continuación al anterior. Digamos que es un ciclo brutal con diferentes capítulos.

Hendrik está acreditado como co-productor junto a la banda (anteriormente constaba “grabado por…”). ¿Cuál ha sido su rol y cómo encaja en la dinámica del grupo?
Entiendo que un productor, en la música, es alguien que arregla las canciones, elige gran parte del colorido en el sonido y deja poca voz a la banda en ciertas decisiones. De ahí que en los discos anteriores nadie fuese acreditado con ese rol, porque llevábamos las canciones al estudio muy hechas desde casa. Digamos que el trabajo de estudio es algo que hacíamos en conjunto, Hendrik y nosotros. Sin embargo, al ser “Gloria” un disco en castellano, Hendrik se ha involucrado en cosas de los textos, recomendando nuevas frases, cambiando palabras para el bien de la rima y la acentuación… Además, se gastó la pasta en la reverberación de los Sunset Sound Studio porque sabe de mi amor por los discos de Van Halen y lo utilizó en nuestro beneficio. Así que me dije, “si Hendrik ha tenido los huevos de escuchar concienzudamente los discos de Van Halen, yo tengo los huevos de acreditarle como co-productor”. Hendrik es uno más del grupo en las grabaciones. Ya es familia.

Junto a riffs hard rock y demás, en “Gloria” encontramos guiños al soul y el góspel, o pasajes space-rock con coros femeninos que encajan a la perfección. ¿Estos giros de guión son intencionados para darle variedad al disco o más bien surgen simplemente así?
Surgen así y, de hecho, esos ingredientes forman parte de la paleta de estilos del grupo desde siempre.

Uno de los temas destacados es “Búscate una vida”, en el que haces un dúo vocal con tu padre, que es un veterano de la escena rock catalana tocando la batería.
Cuando le dije que íbamos a grabar, al fin, en castellano, soltó con imposición: “espero poder grabar algún coro”. Era de esas cosas, en plan “es tu padre, joder, no le puedes decir que no” [risas]. Grabó coros en Villadenada y la idea era que también los hiciera en “Búscate una vida”. Lo probamos, pero no dábamos con la tecla. Así que le propuse que hiciera esas estrofas a su aire, y ha quedado de fábula. Él tiene un rollo muy sesentas, un deje a Los Brincos, con una entonación muy pura, sin ninguna influencia anglosajona. La mezcla de las dos voces le da a la canción un color muy especial. Eso y el doblaje de Hendrik en el segundo solo, han salvado la canción que más dolor de cabeza me estaba dando. Es la única en la que tuve dudas y pensé en dejarla fuera del álbum. Mi padre y Hendrik la han salvado.

Os ha fichado el sello Milana Música. ¿Cómo está impactando esto en el grupo?
Tienen ganas de hacer bien las cosas y de aprender. Así que todo es muy fácil con ellos. El hecho de, por fin, estar en un catálogo/sello con otras bandas, nos está dando más visibilidad. Les deseo un buen futuro a Milana, estemos ahí o no.

Habéis lanzado un clip muy currado de la canción “Victoria” como adelanto del disco. ¿Qué nos puedes contar sobre el mismo? ¿Habrá más?
El vídeo fue cosa de Alberto (Belmonte), que puede ser muy creativo. Cuando partes con un presupuesto de menos cero, mejor que tengas ganas de trabajar y que surjan tormentas de ideas. No tengo ni idea de si habrá otro video, espero que sí.

¿Recuperareis en 2022 el tiempo perdido lanzándoos a la carretera como locos?
En 2022 va a haber tal cantidad de grupos tocando en vivo que van a faltar salas, bares y pabellones para acogernos a todos. Lo cual va en detrimento de bandas como la nuestra, pues el público prefiere siempre gastarse la pasta en las bandas grandes. De momento somos cautos. Ojalá 2022 nos dé un respiro y volvamos un poco a los tiempos que antes conocíamos. Bandas como la nuestra necesitan tocar en vivo, tener contacto directo con el público.

Veinte años de trayectoria y se os ve con más fuerza que nunca. ¿Qué sientes al mirar por el retrovisor y ver los logros alcanzados y los que se os han escurrido entre las manos?
Es extraño, porque en los últimos años hemos funcionado mejor que en los dieciséis anteriores. Desde que Tete (batería) entró en la banda hemos publicado cuatro discos (uno doble), un EP y un single. Esto nos ha permitido hacer lo que antes no hicimos: patearnos la península, vender más discos y asentar una formación. Pero mirando atrás, la carrera del grupo en su conjunto ha sido extraña. Empezamos funcionando como un cohete y en poco tiempo éramos la banda más caliente de Barcelona. Luego empezamos a dejarnos ver demasiado, a cambiar de baterías… y la cosa se fue enfriando. No nos favorecía nada que muchos nos conociesen sólo por ser la banda “tributo a”, aunque hay que entender que eso nos servía para financiarnos los discos y las grabaciones, amén de disfrutar como enanos encarando repertorios de Thin Lizzy o The Who. ¿La gran virtud de este grupo? Seguir funcionando tras tantas penurias y malas rachas. Alguien dijo que “los Spacers deberían haber dejado de existir hace tiempo”. Bueno, ven y compruébalo por ti mismo. Si lo que ves te resulta cansado y estancado, entonces sí, es hora de cerrar el chiringuito. Pero amigo, ese punto queda todavía muy lejos de ser contemplado.