January 19, 2022

La salvación de Corazones Eléctricos y los contrafactos de Dani Pérez

Daniel Pérez con su guitarra sin clavijero y con caja amorfa. / ÓSCAR ESTEBAN

El trío valenciano de rocanrol ‘zigarrero’ rejuveneció La Nube y el trío del guitarrista argentino sustituyó a Benet Palet por Pintxo Villar en su sesión del Bilbaína Jazz Club

Óscar Cubillo

El sábado hicimos doblete con holgura, sin prisas y en metro. A las 7 visita al Bilbaína Jazz Club y a las 9 inmersión en el rock and roll de La Nube. Resumámoslo cronológicamente. Calculamos unas 66 almas en el jazz del Conservatorio Sarriko, y exactamente se contabilizaron 65 espectadores (es que cuando hay puentes en el club la asistencia se desploma). Ante al menos cuatro fotógrafos actuó el guitarrista Daniel Pérez presentando su LP de contrafactos («en jazz, un contrafact es una composición musical que consta de una melodía nueva superpuesta a una estructura armónica familiar o preexistente», explica Wikipedia) pero el esperado invitado, el trompetista Benet Palet no pudo venir y fue sustituido por el saxofonista navarro Pintxo Villar, con lo cual la desmayada cadencia del trompetista catalán se sustituyó por la más melódica, bastante sólido y muy diferente labor del saxo tenor. «En un pis pas se ha mirado todo el repertorio original, repleto de trampitas por todos los lados», halagó el líder Pérez al convidado Villar. El cuarteto lo completaron David Mengual al contrabajo y David Xirgu a la batería.

Pérez, Mengual, Villas y Xirgu en el BJC. /

ÓSCAR ESTEBAN

En 81 minutos sonaron 9 piezas un tanto difíciles y escapistas, dotadas de un guitarra bastante astral e investigadora o juguetona. Daniel Pérez, argentino que vivió diez años en Bilbao antes de mudarse a Barcelona, a pesar de su origen y circunstancias no se mostró nada ufano, vistió una camisa de lunares bastante flamenca, y sonrió humildemente feliz. Presentó la mayoría del repertorio, comentando que dos habían sido variaciones sobre el tema ‘Stella’ (imaginamos que se refería a ‘Stella By Starlight’, y que fueron el retitulado ‘Clouds’ y otro revisado vía el deporte, como dijo al introducirla y que sonó a banda sonora de cine), bautizando a otra brasileira como ‘Glucosa’, alcanzando la cima de la cita ‘Deep’ (a partir de ‘How Deep is the ocean’, con punteo blues y duro solo del baterista zurdo), y otras piezas con títulos tipo ‘Mate para dos’ o ‘Wine’, que no explicitó si eran contrafactos o qué diantre.

Luego, La Nube estuvo rejuvenecida por mucha chavalería que había ido a ver a los valencianos Corazones Eléctricos. Al menos había 80 almas y entre ellos 8 venidos de Santander (por el pase covid los identificaron), varios de Logroño y dos italianos parloteaban a la espalda del que suscribe. El rubiales Pau Monteagudo, ex-Uzzhuaïa, es el líder del trío valenciano, el que hablaba a la parroquia y se apoyaba en una segurísima base rítmica, con un flaco bajista que lo llenaba todo y no dejaba de moverse al son.

El trío valenciano feliz en La Nube. /

CARLOS Gª AZPIAZU

Corazones Eléctricos en 71 minutos tocaron 18 temas, dos de ellos las versiones del bis: ‘Come together’ de los Beatles bien moldeado y el ‘Johnny B. Goode’ de Chuck Berry acelerada y afilada, ambas con coros de la gente. El resto del reper cardíaco se expresó en castellano (se repetían vocablos como huracán, carretera, cerilla, rock and roll…) y se basó en dos grandes influencias: en los también valencianos Los Zigarros por el rock and roll y la juventud (el rock and roll inaugural ‘Por ti’, el maduro ‘A contraluz’, ‘Contra las cuerdas’, la intensa hasta lo febril ‘Doble o nada’, la muy Tequila ‘¿Quién salvará el rock and roll?’…) y en los murcianos M-Clan por las baladas, la épica y el rajo vocal a lo Tarque que a veces le salía a Monteagudo (‘Despierta’, la balada ‘Sangre y revolución’, la también reminiscente de Revólver ‘Todo me recuerda a ti’), y entre tanto influjo primordial también cupieron referencias noventeras lógicas a tenor de su edad (‘El monstruo’ algo Lagartija Nick, rollo The Cult en ‘Crema de faquir’) o la comunión total con su parroquia en plan The Hives (‘Fuera de sí’, ‘Valentina’). Un conciertazo con la peña entregada, dando palmas espontáneamente, y durante el cual preguntó Nuria, asentada en la primera fila: «¿Has apuntado que los chupitos que les han traído les han parecido grandes?». No, es que tenía poco papel…

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