January 18, 2022

Manuel Rivas nos presenta al músico que triunfa en Mutandi, un planeta gobernado por influencers y las modas | Actualidad

Parece que el formato cuento es muy propicio para Navidad y eso es lo que parece el último libro de Manuel Rivas, un veterano autor que ha recurrido a la ironía para hacer una alegoría del mundo moderno. Para ello ha creado a Chispas, un músico al que le gustaría ser un artista cósmico, aunque muchos creen que, en realidad, es más bien cómico.

Un día, la Fuente del Habla convierte sus canciones en mágicas y a él, en una estrella de rock super aclamada. Claro que no en su mundo sino en Mutandi, un planeta donde gobiernan los cracks, una especie de influencers que se rigen por las modas. Y él se convierte en la última, de ahí su éxito.

Una historia aparentemente simple que encierra una reflexión sobre lo que impera en nuestros días y en la que introduce temas tan de actualidad como la inteligencia artificial. Muchos le conocerán como el autor de Vivir sin permiso que fue convertida en serie, pero la obra de este gallego es extensa y está plagada de reflexiones.

Chispas tiene apariencia de cuento infantil, pero no me queda claro que lo sea. Hay demasiados aspectos que tal vez se pierdan en ese tipo de público, ¿no crees?

A veces se minusvalora la percepción de lo que es el público infantil o juvenil. Creo que no tenemos más que pensar en historias como Finlandés arándano. Creo que de lo que se habla, perfectamente está al tanto ese público. El relato está escrito desde la persona mayor que soy, que reanda sus pasos para encontrarse con el niño y adolescente que fui. Hay un espacio ahí que alguien decía que lo mejor de nosotros son los restos salvados del naufragio de nuestra adolescencia.

Pero al volver a su infancia se habrá percatado que es muy diferente a la de los niños de hoy en día, ¿no?

Hoy en día chicos y chicas están acostumbrados a moverse por el mundo de la tecnología, los cacharros. Están muy ambientados en la ciencia ficción y la inteligencia artificial. Sería un problema si estuviera contando con un lenguaje oscuro, pero por mi experiencia, yo estuve en varios centros escolares, veía mucha complicidad y risas. Creo que hay que ir un poquito por delante, no complicar la vida al lector o a la lectora, pero sí por delante de lo que lo convencional nos ofrecería. Es una historia que tiene una perspectiva crítica y satírica con un elemento fundamental que lo puede acercar a todo tipo de público que es el humor, la ironía y el amor, el afecto. Creo que contar una historia que en el mundo de ficción de Mutandi al que viaja Chispas donde no conocen la escritura ni la lectura, es una ironía evidente. Todas estas frases como que le digan en un entierro a alguien que le murió la madre, ‘todos nuestros operadores están ocupados’ creo que lo entiende perfectamente una niña de 8 años y un chaval de 10.

Eliges a un músico como protagonista, ¿inspirándose en alguno real?

Hay trazos. Tengo bastante amigos y amigas con los que hecho cosas, no yo como músico, si no recitando y me apasiona ese mundo y esa libertad con la que se mueven. Por eso Chispas es como es. Es un mundo duro de mucha lucha, pero puede más esa voluntad de comunicar, de conmover y de divertir. Hay rasgos de alguna persona que conozco, como ese componente cascarrabias. Un cascarrabias, por cierto, no de las amistades, ya me gustaría, pero un cascarrabias es Van Morrison. Yo estuve en algún recital y recuerdo uno en Dublín en el que no dijo nada que no fuera cantar, pero refunfuñaba entre canción y canción.

Chispas, el músico cósmico de Manuel Rivas. / Imagen cedida por Alfaguara

Músico, a veces, es sinónimo de soñador, ¿era la intención de presentar a un personaje con un sueño por el que luchar?

Eso es lo importante, cómo este personaje a pesar de todos sus avatares no consigue una conexión. No tenemos claro que quiera ser célebre, pero quiere ser escuchado. Esas canciones que ha hecho con muchísimo amor y entrega, cuando ve una reacción de incomprensión o, incluso, burla, va naciendo otro Chispas. Me recuerda a la historia que se cuenta de los hermanos Marx de que siempre fracasaban en el circo y como la gente les abucheaba siempre, les insultaban, un día empezaron a devolver los insultos y la gente empezó a aplaudir. Creo que a Chispas le pasa un poco eso.

Finalmente consigue la fama en Mutandi, un planeta distinto al suyo que se rige por modas… no es muy diferente del nuestro hoy en día, ¿no?

Tiene mucho de Tierra. Ese miedo a quedar fuera, miedo a perderse la última, a no estar al tanto de todas las novedades. Me parece un milagro cuando consigo estar una hora leyendo un libro, me levanto, voy al espejo y empiezo a aplaudir diciendo, ‘¡viva, este es el triunfo de la humanidad!’ porque el foco de atención está completamente disperso y eso nos lleva a una visión más superficial, sobre todo cuando se convierte en adicción. Mutandi refleja un poco ese mundo, el mundo de los likes, calderilla, lo importante es el Premium y algo tiene de Tierra.

Lo que no sé es si los influencers le darán las gracias por haberles convertido en gobernantes o, todo lo contrario.

Yo espero que los influencers tengan mucho sentido del humor y que sepan que en el fondo están jugando a un juego. Una cosa serían los influencers y otra cosa el tecnopoder, el uso que se hace a gran escala y de forma oculta de esa capacidad de vigilancia y control del ser humano que nos convierte en tecnopersonas, nos robotiza. Hay frases con sentido del humor. Todo esto, de alguna forma, habrá una reacción. Soy de los que espero que la gente repare, en un futuro, en leer en un libro que no una pantalla.

Introduces la Inteligencia Artificial, ¿serán nuestros futuros amigos y aliados?

Es una cuestión que a mí me apasiona y a mucha gente porque estamos en un límite y lo que define al ser humano es la conciencia, si mandamos la conciencia de vacaciones nos quedamos sin nada, en muebles. Pero la información si se convierte en información emocional, puede hacernos pensar en máquinas que construyen su propia biografía y son sensibles a reconocer lo que hace daño y lo que no. Estamos experimentado con robot killers, pensados para hacer guerra y destruir y por qué no pensar en que pueda haber una disidencia en esas post máquinas.

Lo que sí entendería el público más joven es eso de la amistad sin barreras, por lo importante que es para ellos, ¿un poco idealizado?

Quizás, hay que prepararse un poco a las desgracias, tristezas y problemas. Sabemos que la realidad es dura y sabemos que estamos en una situación, por ejemplo, medio ambiental de emergencia, y al contarlo hay que tener una voluntad de estilo, elevarse un poquito, sobre ese mundo sombrío y sórdido a veces.



Manuel Rivas nos presenta a su músico. / Imagen cedida por Alfaguara

Chispas es un músico que cree en sí mismo y que no se deja llevar por la fama, no pierde su identidad… Hay que reconocerle el mérito, ¿no?

Mantiene su guitarra y creo que no pierde la cabeza. Parece que hay un momento que dice ‘soy el as, soy el crack’, pero cae en la cuenta y es gracias a la realidad que introduce el afecto y el amor y se da cuenta de que está metido dentro de una trampa de alguna forma. Hay mucha gente conocida que mantiene una cierta integridad y no vende su alma.

Para acabar, ¿cuál sería la reflexión que no te gustaría que nadie pasara por alto?

Por ejemplo, una es la importancia que aparece materializada en la fuente del habla, que hay miedo de que se seque, donde va la gente a recuperar el habla o corregir problemas de expresión. Me gustaría que quedara esa relación entre la naturaleza y el lenguaje, entre nuestro destino y futuro de la humanidad y la naturaleza.