January 18, 2022

un patrimonio investigado y un agravio comparativo con Enrique

Julio José Iglesias colgó el cartel de “no hay entradas”. El hijo mediano del cantante del español más universal escogió Miami para volver a los escenarios tras divorciarse de Charisse Verhaert. Fue este pasado día 11. Con un aforo de 450 personas, la sala Flamingo Theater Bar no es enorme, pero suficiente para probar cómo anda uno de forma de cara a la gira Eterno. En ese sentido, Julio Iglesias Jr quedó satisfecho. En lo personal…

Su madre, Isabel Presyler, aterrizó en Miami el día anterior junto a Mario Vargas Llosa con objeto de disfrutar de las fiestas navideñas con su otro hijo, Enrique. Sin embargo, no acudió a ver a Julio José en su primer concierto tras el fin de su matrimonio en lo que supone un agravio comparativo innegable.

Tal vez fue culpa del jet-lag

Isabel Presyler aterrizó en Miami el día anterior junto a Mario Vargas Llosa en Miami pera pasar las fiestas navideñas con su otro hijo, Enrique

Julio colgó el cartel “no hay entradas” en la sala Flamingo Theater Bar.

GTRES

Es de suponer que madre e hijo se vean en privado si bien la presencia de la socialité española junto a un premio Nobel peruano hubiese suscitado un interés mayúsculo en la prensa local, dado que Miami es una colonia hispana en EE. UU. Y ello se habría traducido en un eco enorme tanto para esta actuación como para la difusión de las próximas fechas de la gira. No ocurrió así.

Por el contrario, Isabel ha asistido en muchas ocasiones a conciertos de su otro hijo, Enrique. Y no sola, sino acompañada de Tamara Falcó, Ana Boyer y Vargas Llosa estuvo bailando en el último que dio en España, hace ahora justo dos años, poco antes de la declaración de la pandemia. Quien sí acudió a ver a Julio Iglesias Jr fue Colate Vallejo-Nágera, muy cariñoso con su pareja.

Y este es el agravio

Por el contrario, Isabel ha asistido en muchas ocasiones a conciertos de Enrique Iglesias y no sola, sino acompañada de Tamara Falcó, Ana Boyer y Vargas Llosa

Nicolás'Colate' Vallejo-Nágera acudió con su pareja a ver la actuación de Julio Iglesias Jr.

Nicolás ‘Colate’ Vallejo-Nágera acudió con su pareja a ver la actuación de Julio Iglesias Jr.

GTRES

Julio interpretó temas propios y también de su padre, con quien ha compartido escenario: cuatro años atrás actuaron hasta en 15 ocasiones juntos. Así se expresaba para el diario Nuevo Herald: “Vengo de una familia musical. Me siento cómodo en el escenario interpretando canciones románticas de Frank Sinatra, Nat King Cole y, obviamente, de Julio Iglesias… que son Eterno porque nunca pasan de moda”.


La ausencia de su madre no es el mayor problema al que debe enfrentarse ahora. Tampoco la deuda que, según reveló el programa local Chisme no me gusta, mantiene con la administración estadounidense. El artista posee tres propiedades en EE. UU., una en California –junto al lago Tahoe– y dos en Florida, stiuada una en los Cayos y la otra, en Miami Beach: a 12.300 dólares ascienden los impuestos debidos por esta última, valorada en un millón de dólares (883.000 euros). No es una gran suma a tenor del patrimonio que acumula el hijo mediano de Julio Iglesias e Isabel Preysler.

La ruptura acabó siendo hostil

Su ex, Charisse Verhaert, solicitó un informe del montante global de la fortuna de Julio. Finalmente, firmaron un acuerdo de confidencialidad para evitar que inconvenientes trapos sucios saliesen a la luz


El verdadero quebradero de cabeza de estos últimos meses se lo había planteado Charisse: su ex solicitó vía judicial un informe del montante global de la fortuna amasada por Julio según ha filtraba el famoso programa Suelta la sopa (Telemundo). La modelo belga quería afianzar su notable petición de pensión compensatoria: le reclamaba 9.000 euros mensuales además del uso exclusivo de la casa de Miami. A esos tres inmuebles, Charisse añadía dos coches Chevrolet clásicos, un Jeep, una embarcación y varias cuentas en distintas entidades bancarias. Finalmente, el pasado 16 de noviembre, el proceso de divorcio llegaba a su fin en vía judicial. Oficialmente divorciados, la expareja firmó un acuerdo de confidencialidad para evitar que inconvenientes trapos sucios saliesen a la luz.