January 28, 2022

Al jugar al apaciguamiento, Erdogan y Occidente están evitando la crisis.

Después de causar revuelo entre las cancillerías occidentales, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, finalmente renunció a su intención de expulsar a los embajadores de diez países -Francia, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Dinamarca, Países Bajos, Noruega, Suecia, Nueva Zelanda- acusados ​​de interferir en los asuntos internos de Turquía. El lunes 25 de octubre, cuando el gobierno turco se iba a reunir para decidir las sanciones a imponer, las embajadas interesadas desactivaron la crisis, ofreciendo así “Una salida” a Erdogan, se explica entre diplomáticos.

En un texto publicado en su cuenta de Twitter, la Embajada de los Estados Unidos recordó su apego a la Convención de Viena, que rige las relaciones diplomáticas, y en particular al artículo 41, que prohíbe cualquier injerencia en los asuntos del país anfitrión. Otras embajadas preocupadas transmitieron el mismo mensaje. “Positivamente bienvenida” por el número uno turco, según la agencia de noticias oficial Anadolu, la declaración fue blandida como una victoria por todos los medios progubernamentales, eufóricos por la “Retroceso” diplomacia extranjera. “Después de escupir, los embajadores tuvieron que lamer su esputo”, titular el lunes el diario Yeni Akit. “Creo que serán más cuidadosos en sus declaraciones”, El presidente Erdogan concluyó después de la reunión del gabinete.

Se cuestiona el recurso público que los diez embajadores habían lanzado el 18 de octubre a favor de la liberación del mecenas Osman Kavala, detenido durante cuatro años sin juicio a pesar de una decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ordenando su liberación.

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Indignado, Erdogan había declarado alto y claro, dos veces la semana pasada, que había ordenado la expulsión de los signatarios. Las declaraciones del presidente llevaron a una caída de la lira turca, que cayó a su mínimo histórico (9,85 libras por dólar) cuando los mercados abrieron el lunes por la mañana. La moneda recuperó color el martes (9,60 libras por dólar), impulsada por el anuncio de la desescalada.

A pesar de las reiteradas órdenes del presidente turco, las cancillerías interesadas no habían recibido ninguna notificación oficial. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía obviamente ha tardado en implementar la decisión. Según algunos medios de comunicación turcos, diplomáticos y asesores han hecho todo lo posible para que el presidente recupere la razón.

Advertencias discretas

El despido de los embajadores tuvo graves consecuencias. La presencia del “líder mundial”, el apodo del Sr. Erdogan, en dos importantes reuniones internacionales programadas para el fin de semana, la cumbre del G20 en Roma, el sábado, y la conferencia climática, la COP26, que tiene lugar al final de la abre el domingo en Glasgow, se habría visto comprometida.

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