October 19, 2021

En las cumbres de los Alpes, contaminación microplástica difusa

El agua viva se precipita por la pendiente, cayendo de roca en roca, llenando el aire con su tumulto y su frescura. Un poco más alto detrás de las copas de los árboles se esconde su origen, el glaciar Argentière (Haute-Savoie), que se derrite bajo el sol de verano. Después de un breve ascenso por el bosque húmedo, el equipo del proyecto Clean Mont-Blanc decide detenerse en una escarpada orilla del torrente: es aquí, lejos de cualquier contaminación humana, donde tomarán parte de su agua. Para determinar si contiene partículas microplásticas.

Durante cinco días, Frédéric Gillet, de la asociación Aqualti, y David Gateuille, investigador de la Universidad de Savoie-Mont-Blanc, lideran una intensa expedición para recolectar nieve en el pico más alto de Europa, luego del deshielo al pie del dieciocho glaciares que lo rodean, en Francia, Suiza e Italia. Si la contaminación plástica ha sido ampliamente documentada en los océanos, constituye un campo de investigación reciente para el agua dulce continental, e incluso sin precedentes en estos sitios aislados de gran altitud.

La misión de campo finalizó en junio, con las últimas muestras tomadas de las alturas de Chamonix. La técnica ahora está bien establecida: MM. Gillet y Gateuille usan una prenda de algodón para no contaminar sus muestras, luego despliegan una red en forma de embudo, cerrada en la parte inferior por un “calcetín”, en el medio del arroyo. El ancho de la malla es de 50 micrones, o 50 milésimas de milímetro, el grosor de un cabello fino. Los investigadores están interesados ​​en partículas entre esta dimensión y 5 milímetros, el tamaño máximo de los microplásticos. Una vez que ha transcurrido cierto flujo, la red se retira y se coloca en un frasco. El resto se llevará a cabo en el laboratorio: tras retirar los restos minerales y orgánicos, David Gateuille determinará para cada muestra el número y tipo de partículas plásticas recogidas.

Transferencias atmosféricas

Tendremos que esperar unos meses antes de conocer los resultados… pero lo más sorprendente sería no encontrar ninguno. Antes de la Operación Clean Mont-Blanc, el equipo analizó el agua en nueve lagos alpinos ubicados a una altitud de más de 1.800 metros y también lejos de cualquier actividad humana. Durante esta campaña anterior, denominada Plastilac, fue a bordo de un pequeño catamarán donde los investigadores entrecruzaron estas joyas azules, incrustadas con las cadenas de Ecrins, Vanoise o Mercantour. Inspeccionaron la columna de agua de los lagos, las entradas y salidas, utilizando redes, y se sumergieron para recolectar sedimentos. “Encontramos microplásticos en todos los lagos estudiados, informa David Gateuille. Existe cierta variabilidad, ya que algunos lagos tienen concentraciones diez veces más altas que otros. ” Las principales sustancias encontradas llevan los nombres de polipropileno, polietileno o PET, los plásticos más comunes, que en particular componen ropa, botellas, bolsas o embalajes …

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