September 26, 2021

“Le Mont Analogue”, un pozo de ciencia y conocimiento previo

Últimas lecturas antes del Apocalipsis. El 16 de marzo de 2020, al borde del primer encierro, Clément Bénech hizo un redada en la biblioteca de la Fondation des Treilles, donde realiza una residencia. Luego, a los 28 años, el escritor se llevó veinte libros, entre ellos Montar analógico, la novela inacabada de René Daumal, publicada en 1952. Durante los cuarenta, la devoró toda de una vez, solo en medio de 300 hectáreas de olivos, en las alturas del Var: “Me sedujo su imaginación como una isla del tesoro, y su embriaguez de precisión, su híbrido de lógica. “

Esta es una de las peculiaridades de este Novela de aventuras alpinas, no euclidiana y simbólicamente auténtica, como indica el subtítulo: a pesar de sus connotaciones místicas, atrae a las mentes más racionales. El físico Etienne Klein, de 63 años, lo ha convertido en uno de sus libros de cabecera desde que un amigo se lo presentó hace quince años: “Que yo sepa, esta es una de las primeras ficciones que aborda la teoría de la relatividad de Albert Einstein”, corte este alpinista aficionado.

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Ubicada en medio del Pacífico, la misteriosa montaña descrita por Daumal está oculta a la vista, camuflada por un “Carcasa espacial curvada”. Daniel Parrochia lo ve como una intuición “No tan absurdo” : “Según investigaciones recientes en óptica, sería posible, al doblar la luz con metamateriales y lentes especiales, crear esferas de invisibilidad”, sugiere el epistemólogo de 69 años. Se inclinó Montar analógico durante la redacción del Caso de K2 (Le Corridor bleu, 2010), un libro que confronta las matemáticas y el montañismo. “Existe una analogía entre resolver una ecuación y escalar una montaña. Este Daumal tiene un presentimiento de. “

“De notoria actualidad”

La novela de Rémois anticipa muchas cosas, en verdad: mientras se sumerge en un “Huerto portátil”, uno de los héroes piensa en “Cultivar bistecs directamente”, “En lugar de criar bueyes” – décadas antes hablábamos de una hamburguesa de verduras. Sobre todo, las últimas páginas destacan la fragilidad del ecosistema: provocada por un trepador, la muerte de una rata, que se alimentaba de avispas enfermas, provoca desastres en cascada. “Este pasaje me marcó cuando lo leí en la escuela secundaria, recuerda Nicolas Césard, de 45 años. Construyó mi imaginación precientífica. “ Hoy etnoantropólogo en el Museo de Historia Natural de París, se incorporó “La expedición de rescate al monte Analogue”, un juego de rol imaginado por un amigo, en 2019. “Al estudiar los insectos, me doy cuenta de que el principal disruptor de la cadena viviente es el hombre. La novela es notoriamente actual. “

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