January 21, 2022

El largo camino hacia el éxito flash del ARN mensajero

El libro. En un mundo editorial ideal, este libro habría ganado el Premio Nobel. Más exactamente, su tema anunciado en su título, La revolución del ARN mensajero, habría sido galardonado, a principios de octubre, con el más prestigioso de los premios científicos, ofreciendo a la obra una plataforma de lanzamiento ideal. El as ! La Academia Sueca rechazó a los insolentes, ¿demasiado insolentes? – éxito de estas innovadoras vacunas. Sin embargo, queda una aventura científica excepcional, animada por personajes extraordinarios, obviamente con un alcance considerable para el futuro de la medicina: todos los ingredientes necesarios para una buena historia científica.

Periodista del sitio de noticias suizo Heidi.news, Fabrice Delaye siguió de cerca la recta final de esta saga, que llevó al desarrollo, en menos de un año, de dos vacunas contra Covid-19. Pero eligió sumergir su libro en la larga historia. Recuerda los primeros pasos, con el descubrimiento del ARN mensajero, en 1961, por tres investigadores franceses, entre los que, guiño inevitable, François Jacob, padre de Odile Jacob, el editor del libro. Sobre todo, hace que los diversos actores cuenten la historia del paciente, a veces laboriosa construcción de este edificio.

Así transcurre una serie de personajes que llegan a contar su parte de la verdad. Por supuesto, están los esenciales, el dúo Katalin Kariko-Drew Weissman, que ha podido modificar el ARN mensajero para hacerlo resistente al sistema inmunológico y, por lo tanto, activo. O los formidables empresarios que son el francés Stéphane Bancel, jefe de Moderna, o los alemanes Ugur Sahin y Ozlem Tureci, unidos a la ciudad como al banco, fundadores de BioNTech. Pero sobre todo, el libro arroja luz sobre “héroes” menos conocidos, como el estadounidense Robert Malone, quizás el primero en haber creído, en 1987, en las virtudes terapéuticas del ácido ribonucleico, sin duda el más amargo de la actualidad. en las fotos. O el canadiense Pieter Cullis, genio bioquímico y patentador en serie, maestro indiscutible de las nanopartículas lipídicas, esas microarmaduras sin las cuales el ARN no tendría ninguna posibilidad de llegar a las células del organismo.

Escollos, fracasos y fatigas

Y ese es el objetivo del libro. Nos permite admirar la visión, la astucia, el entusiasmo, la voluntad que acompañan a cualquier descubrimiento importante. Pero también nos hace tocar la masa olvidada de escollos, malas jugadas, fracasos, trabajo duro, atrevimiento no siempre recompensado, oculto por un éxito aparentemente relámpago. Viajamos, por tanto, en los laboratorios universitarios, los pasillos de la Big Pharma, pero sobre todo en el mundo de las start-ups, sus inversiones colosales, sus batallas homéricas por conseguir patentes, su frenética búsqueda de la innovación. Fabrice Delaye relata así en detalle la apuesta perdida de la biotecnología alemana CureVac. Fue la primera en comenzar, a principios de la década de 2000, en la búsqueda de una vacuna de ARN mensajero, despejó el terreno, estructuró la comunidad y lanzó los primeros ensayos clínicos. Pero en el momento del sprint final, se derrumbó, víctima de su convicción de poder hacerlo sola y de una apuesta tecnológica perdida.

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