January 18, 2022

en Bélgica, el sector cultural protesta contra el cierre de teatros impuesto por el gobierno

Son unos 5.000 los que han desafiado la lluvia, el domingo 26 de diciembre, para protestar contra la decisión del gobierno federal belga, tomada el miércoles 22 de diciembre, de cerrar los lugares culturales para frenar la progresión de la variante Omicron. “Es demasiada humillación, dice Annie Bozzini, directora de Charleroi Danse. Hemos hecho esfuerzos y seguido todas las medidas anteriores. Es injusto, infundado y arbitrario. “

En el corazón de Bruselas, la multitud pulula al pie del Mont des Arts, rebautizado con motivo de la “Muerte de las artes”. El tercer confinamiento del sector cultural se vive como un “Golpe del club”, mientras que el anterior se extendió a lo largo de siete meses. “Trabajamos con sistemas de control adaptados a las infraestructuras y escalables según la situación sanitaria. Hemos desarrollado estos protocolos con virólogos. Esta decisión es ilógica “, explica, a Mundo, Peter de Caluwe, director del Teatro Real de La Monnaie. El sector de la cultura redujo sus calibres, instaló sistemas de ventilación, aplicó el pase sanitario.

Sophie Lauwers, directora general del Palais des Beaux-Arts de Bruselas: “Hoy, es como si estuviéramos asociando cultura y enfermedad”

Los elementos estadísticos en poder de Sciensano, el instituto científico de salud pública, tienden a demostrar que los teatros o el cine están en la parte posterior del paquete de lugares de contaminación. “Nos están cerrando para evitar cerrar otros sectores”, lamenta Pierre Thys, director del Teatro Nacional. Los actores del sector cultural no entienden por qué bares, restaurantes, cafeterías e incluso pabellones deportivos permanecerán abiertos cuando se ven obligados a cerrar sus puertas a partir del 26 de diciembre por tiempo indefinido.

Estos cierres no fueron recomendados, en esta etapa, por el grupo de expertos en estrategia de crisis para Covid-19, integrado por virólogos, especialistas en enfermedades infecciosas y bioestadísticos. “Hoy es como si asociamos cultura y enfermedad”, deplora Sophie Lauwers, directora general del Palais des Beaux-Arts de Bruselas. El desaire es tan brutal que la decisión de la coalición de gobierno, encabezada por el primer ministro Alexander De Croo (flamenco liberal del VLD), logra unir, en su contra, a los sectores culturales flamenco y francófono, unidos para la ocasión.

Una “desobediencia pacífica”

El Primer Ministro justificó la decisión de su gobierno por las esperadas consecuencias de la circulación de la variante Omicron en un contexto donde los hospitales ya se están sobrecalentando. Pero su decisión no pasa. Según el último boletín epidemiológico de Sciensano, la cantidad de casos confirmados e ingresos hospitalarios se redujo el sábado 25 de diciembre. Fuertes críticas fueron emitidas el jueves 23 de diciembre, en la Cámara de Representantes, por miembros de la oposición y la mayoría. Los ecologistas, socialistas, liberales y demócratas cristianos flamencos, cuyos partidos son miembros de la coalición gobernante, han pedido que se reconsidere esta decisión.

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