January 17, 2022

En la costa atlántica, una misteriosa proliferación de pulpos

Pulpo, mucho pulpo. Apareciendo repentinamente a principios de verano, se relajaron en las aguas costeras del Atlántico y el Mar de Iroise, y crecieron a un ritmo impresionante. Los pescadores no pueden creerlo. En Finisterre, se descargaron 55 toneladas en Brest en 2020 (de un total de 70 toneladas en toda la costa oeste de Francia), y nos estamos acercando a las 1.300 toneladas esta temporada.

“Podríamos llegar a 1.500 toneladas a finales de diciembre, informa Martial Laurans, investigador en pesca del Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), en Plouzané, en Finisterre. En la subasta de Concarneau, fueron 13 toneladas en una mañana el jueves pasado… Es un año verdaderamente excepcional, están por todas partes. “ Antes de 2019, casi nunca lo pescamos. Y los testimonios son los mismos en Morbihan, Loire-Atlantique e incluso en el Golfo de Vizcaya.

Algunos pueden considerar una calamidad esta invasión de pulpos con ventosas, depredadores de cangrejos, langostas -que degustarán incluso en las trampas de pesca-, moluscos, mariscos. ¿Debería verse esto como un cambio de comportamiento? ¿Una nueva manifestación del cambio climático? ¿Un efecto de la contaminación del océano? ¿O es consecuencia del declive de sus depredadores, especialmente el atún, ellos mismos víctimas de la sobrepesca?

Por el contrario, los expertos acogen con agrado la presencia masiva de estos extraños animales, particularmente ágiles con sus ocho brazos, como el regreso de una población en mal estado, que se consideraba desaparecida de la costa atlántica en la década de 1970. ganancia inesperada, quizás no destinada a durar. En cualquier caso, todos consideran que esta generación de pulpos es un fenómeno bastante misterioso.

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“Debemos ser cautelosos, tratar de comprender esta situación excepcional. En cualquier caso, el catastrofismo no está en orden ”, considera Martial Laurans. El investigador del laboratorio de biología halieutica fue a entrevistar a los ancianos. Varios le dijeron que había capturado pulpos en pozos de agua durante la pleamar baja hace sesenta años, entre Brest y Saint-Malo (Ille-et-Vilaine). Sin embargo, este cefalópodo, poco apreciado por los consumidores franceses, al no estar regido por ninguna cuota de captura, su caso está poco documentado. De modo que su presencia masiva despierta más curiosidad que respuestas. La falta de series estadísticas largas y de retrospectiva hoy nos impide predecir la situación en 2022.

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