May 18, 2022

“Estamos asistiendo a una estandarización de la alimentación”

El autor británico Dan Saladino, periodista de la BBC sobre agricultura y alimentación, publicó un notable ensayo sobre la pérdida de la agrobiodiversidad en otoño. Comer hasta la extinción. Los alimentos más raros del mundo y por qué debemos salvarlos (“Comer hasta la extinción”, Jonathan Cape, sin traducir), en el que se propone conocer a campesinos, activistas y pueblos de todo el mundo que están preservando variedades agrícolas raras, yendo en contra de una tendencia de estandarización global.

¿Qué sabemos de la pérdida de la diversidad agrícola, fenómeno menos conocido que la extinción de especies de flora y fauna?

La pérdida de la agrobiodiversidad es menos conocida porque es más reciente y rápida, pero también porque el proceso que la condujo se percibió en parte, en el siglo XX.mi siglo, como un éxito. La idea de abundancia y uniformidad, transmitida por la “revolución verde” [le développement, à partir des années 1950, de techniques agricoles d’intensification et de hausse des rendements dans les pays en développement], fue visto como una necesidad después de la guerra. Recién ahora nos estamos dando cuenta de los efectos que esta política agrícola tuvo, en un período muy corto de tiempo, sobre la salud del planeta y nuestra propia salud.

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Pero el interés por la diversidad dietética no comienza hoy. En las décadas de 1920 y 1930, el botánico soviético Nikolai Vavilov ya viajaba por el mundo para recolectar y preservar variedades raras. [créant l’une des premières banques de semences au monde, à Saint-Pétersbourg].

¿Podemos cuantificar la pérdida de agrobiodiversidad?

Sabemos que hay un declive, ha sido documentado por muchos trabajos. Pero no conocemos con precisión la extensión de la biodiversidad inicial. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard en Noruega contiene casi un millón de semillas, pero nadie sabe exactamente cuán genéticamente diferentes son estas variedades entre sí.

Si bien es difícil cuantificar la pérdida, las tendencias generales son claras. De las 6.000 a 7.000 plantas domesticadas por los seres humanos a lo largo de la historia, cultivamos y consumimos principalmente nueve, de las cuales tres proporcionan más de la mitad de las calorías del mundo: trigo, arroz y maíz. Se observa el mismo descenso entre las razas de animales de granja.

Tenemos la impresión, en nuestras sociedades modernas, de que podemos comer de forma diversa, porque es fácil obtener muchos alimentos globalizados. ¿Pero no es esto una ilusión de diversidad?

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