January 25, 2022

La difícil evaluación del plan de recuperación de otoño de 2020

Avec une enveloppe totale de 100 milliards d’euros, l’exécutif espérait sans doute pouvoir tirer un bénéfice politique du gigantesque plan de relance annoncé à la fin de l’année 2020. Et pour cause : jamais une telle somme d’argent public n ‘avait été mobilisée par un gouvernement en temps de crise, même en 2008. Mais un an après la présentation de cet objet hybride, mêlant baisses d’impôts, subventions, aides à l’emploi et investissement, son effet macroéconomique demeure très difficile à medir. Esta es la primera conclusión del comité de evaluación encargado por el gobierno en la primavera, presidido por el economista Benoît Cœuré, y que finalizará su trabajo en 2022.

Presentado tras el primer encierro, el objetivo del plan de recuperación era “relanzar la actividad a corto plazo” y, ya “preparar a Francia para el horizonte 2030”, explicó Matignon. La esperanza era que crearía 160.000 puestos de trabajo adicionales en 2021 e impulsaría el crecimiento “potencial” (que un país puede lograr cuando su capacidad de producción y empleo está en pleno apogeo) en Francia, un punto del PIB durante los próximos 10 años. El Departamento del Tesoro, así como ciertos organismos independientes como la OFCE o Rexecode, incluso estimaron su impacto entre 1,1 y 1,5 puntos porcentuales del PIB en 2021. Objetivos a los que el gobierno rápidamente renunció ante el reinicio de la crisis sanitaria. alentando a los ministros, en cambio, a promover el plan sobre el terreno.

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No se ha establecido ningún vínculo entre el plan y la recuperación.

Pero desde su lanzamiento, este plan llamado “France Relance”, complementado con una etiqueta verde estampada en toda Francia en lonas y carteles de sitios, ha luchado por existir como un objeto político. Golpeado por la reanudación de la crisis sanitaria, se encontró atrapado entre las medidas de emergencia destinadas a ayudar a las empresas y los proyectos de inversión anunciados con gran fanfarria por el presidente de la República a mediados de octubre.

Doce meses después, el veredicto del comité probablemente no sea el que le hubiera gustado al ejecutivo, especialmente unos meses antes de las elecciones. “El objetivo macroeconómico asignado a France Relance – alcanzar el nivel de actividad anterior a la crisis para el verano de 2022 – tiene una alta probabilidad de ser alcanzado”, admite el comité, que sin embargo juzga “Es difícil establecer un vínculo directo entre esta rápida recuperación de la situación macroeconómica y la implementación de France Relance, aunque el plan ciertamente contribuyó a ello”. Claramente, es imposible en esta etapa decir que el plan ha impulsado el crecimiento y el empleo. Y seguirá siendo difícil separar los efectos de las distintas medidas tomadas desde el inicio de la crisis –ayuda de emergencia, recuperación, inversión– cuyos horizontes y beneficiarios se superponen parcialmente. “Esta crisis es histórica”, subraya Benoît Cœuré, recordando que “Las realidades empíricas sobre las que se construyen los modelos macroeconómicos” no son los de la excepcional situación atravesada desde hace dos años.

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