May 17, 2022

La pandemia de Covid-19 redujo nuestro consumo de antibióticos en un 18%

Esta es una de las raras consecuencias positivas de la pandemia de Covid-19. En 2020 en Francia, el consumo de antibióticos para uso humano se redujo en un 17%, en número de dosis diarias, y en un 18%, en número de prescripciones. Una gota revelada el martes 16 de noviembre por el Boletín Epidemiológico Semanal (BEH), con motivo del Día Europeo de la Información sobre Antibióticos, el jueves.

Progreso atribuido a dos desarrollos. Por un lado, las infecciones comunes (respiratorias y digestivas, en particular), por lo general fuentes importantes de prescripción de antibióticos, fueron menos frecuentes el año pasado. Su transmisión se ha visto ralentizada por los gestos de barrera y otras medidas implementadas para limitar la transmisión del SARS-CoV-2. Por otro lado, el propio número de consultas médicas ha disminuido, debido a la reducción del recurso a la atención vinculada a la pandemia, de ahí una caída en el número de prescripciones.

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“Los antibióticos no son automáticos” : con este lema de Medicare, los franceses se dieron cuenta, en 2001-2002, del problema del consumo excesivo y el uso indebido de estos medicamentos. Con un impacto muy claro, ya que entre 2000 y 2003, el uso de estos tratamientos se redujo en un 19%. Pero luego solo aumentó hasta 2013, a pesar de una nueva campaña en 2010: “Usados ​​incorrectamente, serán menos fuertes. “ Entre 2013 y 2019, la evolución fue más favorable, con una caída de alrededor del 15%.

“Un invento formidable víctima de su propio éxito”

Restringir nuestro uso de antibióticos: este es un problema importante, tanto para la medicina humana como para la veterinaria. Porque si el descubrimiento de los antibióticos fue un gran avance médico, “Este formidable invento es hoy víctima de su éxito”, tenga en cuenta Public Health France (SPF). El mal uso de estos fármacos, en exceso y mal prescritos (antibiótico mal elegido, duración inadecuada del tratamiento), ha contribuido al desarrollo y diseminación de bacterias que han desarrollado mecanismos de defensa. Como resultado, los antibióticos que los combaten se vuelven menos efectivos o incluso ineficaces. Esta resistencia se está convirtiendo gradualmente en un importante problema de salud pública en todo el mundo. “Francia está en el top 5 de los países europeos que consumen más antibióticos”, precisa la profesora Céline Pulcini, jefa de la misión de Prevención de Infecciones y Resistencia a los Antimicrobianos del Ministerio de Salud. Hay dos palancas que se pueden utilizar para reducir este problema: controlar la transmisión de infecciones y promover el uso adecuado de antibióticos.

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